Rutas e historias de montaña mas o menos normales, y alguna cosa mas…

viernes, 12 de agosto de 2011

DE SOL A SOL, Y ALGO MAS...

A veces nos sorprendemos a nosotros mismos haciendo cosas que nunca haríamos. Y es que por muy fuertes que sean las convicciones, siempre dependemos de las circunstancias y la suerte. La experiencia que vivimos en Junio del 2008, de la que trata el siguente escrito, es una prueba de ello...

Si nos hubieran dicho que haríamos la Punta Alta en travesía y abriendo traza en una nieve blanda, sin consistencia y que a la mínima se iba para abajo, habríamos respondido que estaban muy equivocados. Somos conservadores, tal vez demasiado, y no nos gusta arriesgar  en la montaña. Pero esta vez nos metimos en un embolado que a cada paso que dábamos se hacía física, técnica y anímicamente mas complicado. Empleando los medios de que disponíamos nos esforzamos en sacar hierro a la situación, olvidar el reloj y concentrarnos en hacer las cosas bien. Gracias a esto, y también a la suerte, no sólo conseguimos salvar la situación, sino que hasta disfrutamos. Eso sí, echamos un montón de horas. De sol a sol, y algo mas… 

PUNTA ALTA


Fecha
 PRIMAVERA, sábado 14 y domingo 15 de Junio del 2008
Asistentes
Encarna,Enric
Zona
Alta Ribagorça. Catalunya
Inicio ruta
Presa de Cavallers, aparcamiento 1 y 2 (bajo la pared del embalse)
Final ruta
Recorrido
Parking Presa Cavallers- Barranco Comalesbienes-Pas de l'Os-Estany Superior Comalesbienes-Collado entre picos Comalesbienes y Punta Alta- Cresta SO- Cima Punta Alta- Canal N de la vía normal- Coll Arenos- Estany de la Roca- Vall de Colieto-Ref.Ventosa i Calvell - Presa Cavallers- Parking Presa
Noche
 Sí (forzada) en el refugio Ventosa y Calvell (CEC)
Horario
Total
 Sábado: 14 h 13 min
Domingo: 2h 8 min
Efectivo
Non indicado (consideramos que no es representativo)
Cota (m)
Mínima
 1730 (parking Cavallers 1-2)
Máxima
 3014 (Punta Alta)
Climatología
 Sábado: Buen tiempo. Nieblas por la tarde ; Domingo: nuboso y algo de lluvia
Nieve-hielo
 Nieve blanda e inestable, sobre todo bajando la canal de la vía normal (riesgo aludes 3-4)
Desnivel (m) (1)(2)
Ascenso
 1704
Descenso
 1704
Distancia (Km)(1)
 13.4 Km
Dific.Física
 Muy alta. Por el desnivel, distancia y, sobretodo, el estado de la nieve 
Dific.Orientación
 Baja. Con visibilidad el itinerario es evidente
Dific.Psicológica
 Alta.
Dific.Técnica
 Baja-Media. Pendientes nieve 45º. Cresta final nevada con pasos rocosos (I /II)
Material
 Montaña invernal. Cuerda y material para asegurar en nieve
Cartografía
 Vall de Boí. 1:25000 ; Ed.Alpina ; 2008-2009
Bibliografía
 Hay mucha bibliografía sobre esta ruta con y sin nieve
Valoración
 Durísima travesía  por pendientes empinadas de nieve blanda e inestable. Cresta final en mixto algo delicado (I/II). 
Comentarios
Una actividad peligrosa, totalmente fuera de nuestra línea habitual, que no deberíamos haber hecho, pero que no nos arrepentimos por ello.
A pesar de ser mediados de Junio la cantidad y estado de la nieve eran de invierno
Track (en formato gpx):
(1) A partir del track con CompeGPS Land.  (2) Considerando variaciones mínimas 



Sábado 14 de Junio. Cuando a las 3.55 h de la madrugada suena la alarma del móvil no tenemos ánimos ni para detenerla. Llegamos a Laspaules ayer noche y nos fuimos a dormir pasadas las doce. Después de toda una semana de trabajo, un viaje de 300 Km y menos de cuatro horas de sueño, el cuerpo no está para levantarse, echase a la espalda una pesada mochila y subir a una montaña de tres mil metros de altura. Pero es precisamente lo que hemos venido a hacer. No es extraño que antes de empezar ya nos arrepintamos de la idea

Hace años hicimos en verano la travesía de la Punta Alta. Subimos por el barranco de Comalesbienes y bajamos por el de Comalespada, invirtiendo algo menos de diez horas. El motivo de este horario tan abultado fue que Encarna, aún convaleciente de su operación de menisco, tuvo problemas de rodilla durante la fuerte bajada de mas de 1200 metros de desnivel. Aparte de este incidente el pico nos sorprendió por sus vistas y carácter alpino. Nos gustó tanto que nos propusimos volverlo a ascender con algo de nieve y volviendo por la ruta normal que pasa por el Estany de la Roca y el refugio Ventosa y Calvell. De esta manera la bajada es mas larga pero también mas suave. Además permite visitar el valle y los lagos de Colieto, un rincón precioso del Pirineo.

Pasaron los años y la travesía de la Punta Alta se agregó a nuestra larga lista de “pendientes”. Hasta que su inclusión en el listado de los Cent Cims la hizo volver al candelero. Tras posponer la ascensión varias veces durante el invierno y la Semana Santa de este año (2008), la racha de lluvias y nevadas de Mayo nos mantuvieron expectantes. Finalmente a mediados de Junio el tiempo mejoró y decidimos probar. Y así estamos ahora, en Laspaules, jodidos de sueño e intentando retrasar un poco la hora de levantarnos…

Faltan unos minutos para las 6.00 h cuando llegamos a la zona de parking 1-2 que hay justo debajo de la pared de la presa de Cavallers. Ya es de día, no hace mucho frío y el cielo esta totalmente libre de nubes. Las mochilas pesan una enormidad. Además de comida, agua, ropa y otras cosas normales, llevamos, el piolet, los crampones, arnés, algo de material de escalada y una cuerda de 30 metros. Contrariados por llevar tanto trasto dejamos en el coche las linternas, las anclas de nieve, el juego de empotradores y algún que otro “juguete” que traíamos por si acaso. Unas horas mas tarde encontraremos a faltar algunas de estas cosas… 

A las 6.05 h empezamos a caminar (1730 m). Seguimos la vía asfaltada que lleva al parking hasta encontrar la carretera que sube de Caldes de Boí, justo antes de la barrera que impide el paso hacia la presa. Al otro lado sale una pista (cerrada por otra barrera) que asciende en lazadas (E) por la ladera de hierba y piedras de la parte baja del barranco de Comalesbienes. Poco antes de que la pista finalice en un mirador, un hito que señala el inicio de un sendero que hay que seguir (6.25 h, 1820 m). Conocemos este camino de otras veces. Sabemos que sube muy fuerte y que hay que tomarlo con calma. Con paso lento pero continuo vamos ganando metros procurando realizar el mínimo esfuerzo. 

De cuando en cuando hacemos un breve alto para contemplar el macizo de Punta Lequeutre- Punta Passet-Comaloformo-Comalestorres, que al otro lado del valle está iluminado por los primeros rayos de sol del día. La nieve empieza por encima de los 2400-2500 m, pero lo hace de forma contundente, dando a las partes altas de las montañas un aspecto propio de marzo-abril y no de mediados de Junio. 

La senda remonta en cortos zig-zags una incómoda canal de tierra, piedras y matorrales, que se estrecha progresivamente. Antes del final de la misma, una flecha roja pintada en la roca indica que hay que girar a la derecha y salvar el corto y fácil escalón rocoso conocido como Pas de l´Os (7.05 h , 2045 m). Mas arriba continua el ascenso entre árboles, fuerte, directo… Salimos del bosque, el terreno pierde inclinación y entramos en una amplia ladera de hierba, pedreras y algún que otro nevero. Hacemos un breve alto en un gran hito que hay en este lugar (7.30h, 2207 m). 

A partir de aquí la senda se difumina y nos guiamos por los hitos y la intuición. Una vez mas nos es de gran ayuda conocer la ruta. La subida es larga y un tanto monótona. Primero nos las arreglamos para esquivar las pedreras por un bosque esclarecido que queda algo a la derecha (cerca del eje del barranco). Después subimos entre rocas intentando enlazar neveros cada vez mas continuos. Algo por encima de los 2500 m la nieve se hace continua. Como está dura paramos y nos ponemos los crampones (2510 m, 8.28 h). 

Con los pinchos en los pies caminamos mas cómodamente. Nos atrapa el sol y alcanzamos un collado. Después bajamos en diagonal una corta pedrera hasta una canal donde hay huellas antiguas. Seguimos hacia arriba por la misma, superando un repecho antes de alcanzar un nuevo collado (9.05 h, 2626 m). Las huellas se dirigen a las rocas de la izquierda. No las vemos claras. Pasamos de ellas y seguimos al este, para bajar en diagonal por la orilla izquierda (N) de una pequeña cubeta que alberga un lago helado.


El sol da de lleno en la pendiente y hay algunos restos de aludes. La nieve empieza a estar blanda. Cada dos pasos nos hundimos hasta la rodilla. Nos preocupa que la capa se haya transformado tan pronto. Al no llevar polainas la humedad se cuela enseguida del pantalón a los calcetines empapándonos los pies. Curiosamente, los para-nieves seguirán en la mochila durante todo lo que nos queda de excursión (que es mucho) e iremos todo el rato con los pies fríos y en remojo. La travesía finaliza en un segundo collado (9.09 h, 2610 m). Una veintena de metros por debajo tenemos el lago superior de Comalesbienes, totalmente helado. 

Con tanta nieve nos cuesta reconocer el lugar donde estamos. Una vez situados vemos que  hemos de girar a la izquierda para iniciar el ascenso hacia la Punta Alta. Pero las pendientes que se han de superar no nos gustan nada. Además de empinadas están llenas de recientes coladas de nieve que delatan la gran inestabilidad del manto. Empezamos a entender el por que de la traza que vimos antes. Volvemos sobre nuestros pasos en su busca y la seguimos hasta que una canal casi vertical y verglaseada nos barra el paso. Como no hay narices de pasar, echamos atrás descartando definitivamente seguir esta traza. Volvemos al collado situado encima del lago, donde estábamos hace un rato. En unas rocas cercanas nos detenemos para almorzar y pensar que vamos a hacer. El tiempo vuela. Son las 9.40 h, el sol cada vez es mas fuerte y la nieve mas blanda… 

Tras media hora de parada estamos igual que antes, pero con el buche lleno. No sabemos que hacer. Cuatrocientos metros mas arriba vemos la cumbre de la Punta Alta y su cresta sur. El día es perfecto, tenemos un montón de horas por delante, y sobre todo, queremos subir. Pero con esta nieve será muy cansado y hasta peligroso. Además no hay nadie mas en el valle, y la soledad pesa como una losa. Esperando encontrar un motivo lo suficientemente claro para justificar darnos la vuelta, decidimos remontar las laderas que tenemos delante. La idea es alcanzar la antigua traza (que suponemos se dirigen a la cima) y aprovecharnos de ella para continuar el ascenso, o bajar… Son las 10.17 h y no sabemos el lío en que nos vamos a meter…

La cosa empieza bien. Nada mas salir del collado hemos de flanquear bajo unas rocas por una pala nevada que cae sobre el lago superior de Comalesbienes. Desde el primer paso la nieve está asquerosa. Hundirse hasta la rodilla o mas es un mal menor. Lo que realmente nos preocupa es que la capa se vaya para abajo y nos lleve con ella. Para minimizar este riesgo hemos de consolidar cada paso que damos antes de apoyarnos en el mismo. Esto nos hace ir despacio pero relativamente seguros. Finalizada la travesía encontramos una pala muy empinada que tiene continuidad hacia arriba. Subimos por ella en línea recta. Como la nieve sigue estando mal empleamos la misma técnica que antes, paso, consolidación y avance. Nuestro ritmo es lentísimo pero tiene la ventaja de que tampoco es agotador. Media hora después de dejar el collado se me ocurre mirar el altímetro. Marca 2670 m. En todo este rato sólo hemos remontado 60 cochinos metros de desnivel… De seguir así necesitaremos unas cuatro horas para llegar a la cresta. Demasiado tiempo. A ver si encontramos la antigua traza de una puñetera vez y decidimos que hacer Lo único que tenemos claro es que no queremos volver por donde estamos subiendo, ya que las probabilidades de acabar en el lago por la vía rápida son elevadísimas… 

El saber que vamos demasiado lentos me hace aumentar la cadencia de marcha. Es un error. Pronto el cansancio se ceba en mis piernas y Encarna ha de relevarme en cabeza. Así, poco a poco y alternándonos en abrir traza, llegamos a lo alto de la pala y encontramos la tan desada traza. Pedro no es mas que una leve marca en la nieve y no sirve para nada. Sorpresa, decepción, inquietud, y la gran pregunta, ¿y ahora qué? La respuesta es tan rápida como irreflexiva.. “Seguiremos subiendo y ya está..” Y lo que no se dice pero se piensa, “Cualquier cosa antes que bajar por aquí”. Continuamos en diagonal a la derecha, por una zona en que la nieve es especialmente blanda y se va que da gusto. Después llegamos a una zona menos empinada donde afloran algunas rocas. Breve alto para descansar y comer algo (12.00 h, 2780 m). 

Unos metros por delante la ladera esta totalmente cubierta de restos de aludes recientes, algunos de gran tamaño. El terreno se inclina progresivamente conforme se acerca a las paredes que bajan de la arista que une el pico de Comalesbienes (que esta en nuestra vertical) con la Punta Alta (cuya cima se encuentra mas a la derecha). En medio de esta vertiente una corta canal que sube a la brecha que separa las dos cimas ofrece el único acceso "fácil" a la cresta. A pesar de que con nieve su fisonomía es muy distinta, la reconocemos de nuestra anterior ascensión estival.  Y si en verano nos pareció tiesa, ahora no te cuento.. 

Estamos convencidos de que la mejor manera de salir de este atolladero es por arriba. Una vez en la brecha la cresta hasta la Punta Alta es corta y poco difícil. O por lo menos eso nos pareció en verano… Después sólo quedará bajar por la vía normal, donde seguro que hay buena traza y no tendremos ningún problema. Es curioso como nos montamos la película de la ascensión a la medida que nos interesa. De esta manera conseguimos mantener la cabeza en su sitio, actuar con calma y tranquilidad, e intentar disfrutar de la ascensión. Para completar la cura de relax y auto-convencimiento, solo hemos de contemplar el paisaje que nos rodea. La Pala Alta de Serrader y su cresta, los picos de Contraix, Serrader, Comaltes, el valle y los lagos ocultos bajo el manto nival. Un paisaje invernal en puertas del verano, algo absolutamente excepcional… 

Tras veinticinco minutos de descanso reanudamos el ascenso (12.25 h). Con un ojo en la pendiente y otro en la ladera (y en las amenazadoras cornisas de la cresta del Comalesbienes que tenemos por encima) nos esforzamos en atravesar la zona de aludes lo mas rápido que podemos. Cada vez nos hundimos y cansamos mas. De nuevo nos turnamos, progresando muy lentamente por la pala en dirección a la canal que accede a la brecha. El terreno cada vez es mas inclinado y la nieve mas inestable. En dos ocasiones notamos un sonido sordo y una breve vibración de la pendiente, pero no pasa nada mas… ¡Menuda jugada de tipo! Encarna esta nerviosa, pero controla sus miedos. Paso en cabeza e intento tranquilizarla sacando hierro al asunto. “Queda poco hasta la cresta, y después estará chupado”, “Tu no te preocupes, limítate a poner los pies en las super huellas que hago”, son algunas de las frases que le digo para animarla. No se si lo consigo, pero ella me sigue concentrada y en silencio. 

Unas bandas rocosas ocultas bajo la nieve se encargan de poner mas pimienta al solomillo. A pesar de la inclinación el piolet sirve de bien poco y lo cambiamos por los bastones. Una travesía algo delicada nos lleva hasta el pie de la canal que remontamos “to tieso”. ¡Joder que derecha que es! Pero también que bonita. Aunque parezca mentira disfruto de la situación. No se por que me siento tan seguro. Sólo hay una cosa que me importa, superar los cuarenta metros de desnivel que nos quedan hasta la arista, y hacerlo bien, con tranquilidad y con el mínimo gasto físico posible… 

A las 13.51 h alcanzamos la brecha (2973 m).¡Menudo lugar! Al otro lado (N-O) hay un precipicio lleno de canales, espolones rocosos y campos de nieve, que forman líneas de vértigo  A nuestra izquierda (S) una cresta de nieve lleva hasta una punta intermedia anterior a la cumbre del pico Comalesbienes, cuyo acceso está defendido por rocas verticales y heladas. Nos gustaría seguirla, pero no es el momento. Pero lo que de verdad nos interesa es la arista de la derecha (N). De aspecto mas asequible, forma una línea fina de rocas medio heladas y cortados a ambos lados, que suben a una punta donde hay un hito. No vemos lo que sigue de cresya, pero seguro que la cima de la Punta Alta no esta lejos.  En total son unos 40 metros de desnivel y unos unos 150 de recorrido que no me parece difícil, pero sí delicado y aéreo. En verano se gradúa de I-II grado. Ahora no sabría decir... 

La cresta no la única preocupación... El macizo de los Besiberris esté tomado por la niebla. Y no es el único. Concentrados en el ascenso de la canal no nos hemos percatado de que en el cielo han aparecido algunas nubes y de que bandas de  niebla van asediando poco a poco las cumbres, incluyendo la de la Punta Alta. La cosa se pone curiosa... 

Encarna está impresionada por el aspecto de la cresta. Yo también estoy sorprendido. La imaginaba mas limpia de nieve y hielo, de forma que se pudiera avanzar por lo lados (como en verano). Pero ahora esto no es aconsejable. Lo mejor es ir por el mismo filo, aunque sea mas difícil e impresionante. Pido a Encarna que espere mientras que voy a “probar”. Con cuidado recorro una decena de metros de arista. No me parecen difíciles. Le digo a mi mujer que la cresta es perfectamente realizable aunque con un ambientazo que tira de espaldas.  Pero ella no lo ve claro y quiere que bajemos por donde hemos subido.”Nada de eso. Nos encordamos y seguro que irás mas tranquila ”, le contesto. Y añado, “Ahora que tenemos a tocar la cima, y por tanto una vía de descenso cómoda, sería un error dejarlo estar". 


El ir asegurada y, sobre todo, de tener cerca una buena bajada, hace que la mujer se resigne y siga mis pasos. Comiéndose el miedo y los titubeos, se reune conmigo en una pequeña repisa que hay al inicio de la cresta. Se levanta un viento frío, que junto con los pies mojados y medio helados por la idiotez de no usar las polainas, nos hace estar incómodos. Nos abrigamos. Sacamos de la mochila la cuerda, los arneses y los trastos de tortura. Poco después ya estamos encordados, con el material colgando, y Encarna asegurada y asegurándome desde una buena reunión. Iniciamos el que creemos es el último acto de nuestra pequeña aventura…  

Las tiradas se suceden con relativa rapidez y facilidad. Resulta algo extraño trepar por las rocas con los crampones en los pies, pero son indispensables para los tramos helados. Los treinta metros de la cuerda no dan para mucho. Cada largo finaliza demasiado pronto. La escalada no es difícil (I, II como mucho), pero la estrechez de la arista y el ser algo expuesta hacen que por seguridad coloque uno o dos seguros intermedios por tirada aprovechando los salientes de las rocas. Las dudas y los temores quedan superados. Nos sentimos bien y disfrutamos de la trepada. El entorno que nos rodea es magnífico. A la derecha la pared rocosa se desploma unas decenas de metros antes de alcanzar los neveros que bajan al valle de Comalesbienes. A la izquierda las líneas huidizas de la cara N-O se hunden hacia la presa de Cavallers, que de cuando en cuando vemos muy, muy abajo. Algún retazo de niebla va y viene con rapidez, dando a la situación un aire mas alpino. 

El tiempo pasa volando. Tras cuatro tiradas alcanzamos la punta rocosa donde hay el pequeño hito que veíamos desde la brecha. En contra de lo esperado, no vemos la cima. Sólo una aérea y elegante cresta de nieve de unos 30 metros de longitud, casi horizontal y algo curvada,  que se recorta contra el cielo. El altímetro señala 3010 m de altura, por lo que nuestro objetivo no debe andar lejos. Sin acercarme demasiado al borde de la derecha (aún quedan cornisas),  recorro este tramo y alcanzo una rellano de nieve de unos seis metros de largo y cuatro de ancho, cuyas formas recuerdan la cabeza de una seta . No hay nada mas alto. Estoy en la cima de la Punta Alta (15.02 h, 3014 m). Una pequeña piedra plana de forma cuadrada es la única parte visible del gran hito que en verano señala la cumbre. El resto es como un cojín-edredón de nieve. Como que no hay nada sólido para asegurarme, hago un agujero donde me apalanco cómodamente. Después hundo el piolet todo lo que puedo y me ato al mismo. Me reprocho haber dejado las anclas de nieve en el coche, pero no esperaba algo así… Le digo a Encarna que desmonte su reunión y venga hacia aquí. Poco después nos fundimos en un abrazo en la cumbre. Es nuestro primer tresmil de este año. Menudo estreno… 

Contando las paradas, en total hemos tardado nueve horas en subir los casi 1300 metros de desnivel que hay desde el parking de Cavallers hasta aquí. Cinco de estas horas han sido para los últimos 400 metros. ¡Menuda caña!. No hay duda de que cuando decidimos olvidarnos del reloj lo hacemos de verdad.  Nos tomamos el horario como una anécdota, y en clave de humor, nos referimos al mismo como nuestro particular “record guinness”.  Desgraciadamente, la niebla oculta buena parte de las cumbres que nos rodean y nos quedamos sin ver el magnífico panorama que hay desde aquí… 

Encarna enseguida se percata de algo que yo también descubrí al llegar. El suelo de la cima esta virgen e impoluto, sin ningún rastro de pisada. Para confirmar la sospecha, nos asomamos al extremo norte de la “seta”. El tramo de pared por donde va la última parte de la senda de la vía normal ahora es una empinadísima ladera de nieve blanda y absolutamente virgen. Se diría que hace mucho tiempo que nadie pasa por ahí. Bajar por la cresta que va al cercano collado N-E (donde finaliza la canal que sube desde el Coll Arenós) es inviable debido a las cornisas y a la acumulación de nieve. Es como una tremenda bofetada. Necesitamos unos segundos para asimilar la situación. De repente nos damos cuenta de que nuestra auto promesa de descenso cómodo y sin complicaciones (motivo principal que nos ha traído hasta aquí) simplemente no existe. Nos sentimos como actores, o mejor dicho, marionetas,de una película de suspense del que ni hemos escrito el guión ni sabemos el desenlace. ¡Que grande es el cine! 

En situaciones como estas el cerebro trabaja con rapidez. Las sensaciones contradictorias se agolpan en nuestras cabezas. A la alegría y la satisfacción de haber subido esta preciosa cima se contraponen la inquietud por la incertidumbre de la bajada. Sin llegar al miedo, sentimos un vacío en el estómago, y sobre todo, el peso de la soledad. Nadie puede ayudarnos. Nosotros solos nos hemos metido en este embrollo, y solos habremos de salir del mismo. El reloj, que hasta ahora nos ha tenido sin cuidado, de repente cobra protagonismo. Si hemos tardado una eternidad en subir, está claro que también tardaremos otro tanto en bajar. La pregunta del millón es como y por donde… 

Recurriendo al refrán de “mas vale malo conocido que bueno por conocer”, Encarna propone armarnos de valor y volver por donde hemos subido. Yo no lo veo así. Cierto que lo de “bueno por conocer” es muy poco adecuado. Pero estoy convencido de con un poco de imaginación y manteniendo la serenidad que hemos tenido hasta ahora, podremos bajar por la “vía normal” sin grandes problemas. Ante esta afirmación Encarna pone cara de sorpresa y extrañeza. Diría que hasta se pondría a reír si no fuese por las circunstancias. Entonces le explico como lo haremos y queda algo mas convencida. Un par de minutos mas tarde (un cuarto de hora después de llegar a la cima), iniciamos la parte mas alucinante e incierta de nuestra aventura… 

Desde la cima bajamos con gran cuidado unos pocos metros al norte hasta alcanzar unas rocas que afloran en la nieve. Mas abajo la pendiente se desploma en inclinadísimas canales hacia el barranco de Comalespada, que vemos varios centenares de metros por debajo. En las rocas montamos una buena reunión, desde la que aseguro el descenso de Encarna. Con decisión mi mujer empieza a bajar cara a la pendiente nevada, que aquí puede alcanzar los 50º. Pero el principal problema no es la inclinación, sino la inestabilidad del manto. Hundiéndose a veces hasta la cintura, baja lentamente pero con soltura, consolidando cada paso que da. Sin prisas pero sin pausas traza una diagonal descendente en dirección a la canal que sube del Coll Arenós, que vemos doscientos metros mas abajo. Una vez mas los 30 metros de cuerda son demasiado escasos. Pronto ha de detenerse en las únicas rocas que encuentra para montar una reunión. Una vez asegurada me toca a mí… 

Bajo por las huellas mirando con preocupación el “patio” que tenemos debajo. Una caída aquí sería mala cosa. Pero quien piensa en eso… Antes de iniciar cada movimiento, hundo el piolet en la nieve todo lo que puedo. Me he atado a la cabeza del mismo con una cinta que pasa por el anillo ventral de mi arnés. Es un sencillo truco de auto seguro, poco efectivo si se desprende una parte de la ladera, pero que funciona para los desmoronamientos de huella, cosa que puedo comprobar en varias ocasiones. Sin mas problemas me reúno con Encarna. Intercambiamos los papeles. Ahora yo aseguro y ella baja. Una nueva tirada, una nueva reunión montada en las rocas o sobre el piolet. Poco a poco la cima va quedando arriba y nos queda menos para alcanzar un terreno que nos parece mas seguro… 

Los largos de cuerda se suceden sin interrupción. Pasado el primero que nos acongojó un poco, cada vez vamos mejor y mas seguros. Sentimos que dominamos una situación que a priori parecía complicada. Esto nos da fuerzas y ánimos para perseverar en nuestro empeño. Cuando después de cuatro tiradas llegamos a la canal que baja al Coll Arenós estamos exultantes. La pendiente sigue siendo fuerte, pero menos que por arriba. Además el descenso ahora es casi siempre en línea recta, lo que facilita las cosas. La nieve se mantiene y nos mantiene. Esto marcha, y mucho mas rápido de lo que esperábamos. Disfrutando de la bajada seguimos hacia abajo. Ni las nieblas que van y vienen, ni los pies mojados y helados, ni las manos también frías, hacen que baje la moral. Nos esforzamos en no perder la concentración y seguir haciendo las cosas bien. De nuevo conseguimos olvidarnos del reloj y no tener prisa por llegar abajo. El hecho de que bajemos hablando de tal o cual cosa indica como nos sentimos. Tranquilos pero no relajados. No hay duda de que lo estamos pasando bien...

Ya cerca del collado la canal de divide en dos. El ramal izquierdo (el que esta del lado del barranco de Comalespada) se ve mas ancho y menos empinado. Pero por no cambiar la trayectoria preferimos seguir bajando en línea recta por el ramal derecho mas pendiente, estrecho y con algun corto tramo rocoso. Cuando Encarna esta en medio del ajo se desprende una cornisa que cae por el otro ramal originando un pequeño alud. Concentrada en el descenso (que ahora es bastante tieso) no se percata de lo que pasa, y yo no le digo nada. Pero siento un escalofrío en la nuca al pensar que podría haber pasado si hubiéramos decidido bajar por el otro camino. Esta claro que nunca hay que confiarse, ni renunciar a nuestro “angel de la guarda”…

Tras dos horas de bajada interrumpida (en veranmo se tardan de 20 a 30 minutos) y un montón de tiradas de cuerda, llegamos por fin al Coll Arenós (17.24 h, 2800 m). Como el resto de la montaña, su fisonomía es muy distinta a la que tiene sin nieve. No llegamos hasta el collado (que queda ligeramente separado de la canal). Desde el mismo inicio de la canal empezamos a bajar por la amplia pala de valle de La Raconada. Por fin podemos caminar cara al valle sin hacer tiradas. Acorde con la moda del momento, la pala esta totalmente cubierta de restos de aludes y también carece de trazas. Pero estas circunstancias ya no nos impresionan lo mas mínimo, aunque sigue jodiéndonos un montón que la nieve este tan blanda y nos hundamos hasta los kinders a cada paso quedamos. 

Con paciencia bajamos al valle. Tras pasar una zona casi horizontal descubrimos unas viejas huellas. Como no sabemos por donde va la ruta de descenso (es la primera vez que estamos aquí) decidimos seguirlas sin consultar el mapa que llevo en la mochila. La traza nos saca del valle hacia la izquierda (N) flanqueando una larga ladera inclinada. De haber mirado el plano habríamos visto que siguiendo el valle íbamos directos al Estany de la Roca, ahorrándonos un montón de tiempo. Tras bajar, primero a la izquierda, después a la derecha y por último recto, nos encontramos en lo alto de unos cortados donde misteriosamente desaparecen las huellas. Son cosas que pasan… Esta vez si que miramos el plano, y tras situar el Estany de la Roca nos dirigimos hacia el mismo, realizando un corto pero cabreante ascenso. Poco después llegamos a la orilla de este bonito lago, que aún permanece helado (18.35 h, 2410 m). 

A partir de este punto la nieve es mas escasa, pero continua estando blanda. Siguiendo una línea de hitos vamos al este y descendemos un escalón hasta llegar a una amplia repisa donde hay nuevo lago también helado (18.56 h, 2315 m). Persistimos en ir hacia el este, por campos de nieve pastosa. Finalmente alcanzamos el torrente que baja por el valle de Colieto, que atravesamos sin problemas gracias a una pedrera de grandes bloques. Aquí encontramos los hitos que señalan el camino que baja del collado de Contraix. Se acabó la nieve, y esperamos que también los problemas. Con una mezcla de júbilo y alivio nos detenemos para sacarnos los crampones que hace casi diez horas que llevamos puestos. También aprovechamos para aliviar algo el estómago comiendo y bebiendo algo (19.12 h, 2296 m). 

Después de tantas horas hundiéndonos a cada paso que damos, caminar normalmente es una sensación fascinante. Da gusto ver lo rápido que se avanza. Y eso que el terreno por donde vamos (de enormes bloques de granito) no es nada cómodo. Pasado este paraje el camino se normaliza y nos lleva sin mas problemas hasta la orilla del Estany Gran de Colieto (19.39 h, 2187 m) que bordeamos por la derecha (poste señalizador). Tras cruzar por el cauce un ancho torrente (alguna ventaja ha de tener el llevar las botas y los pies empapados) nos cruzamos con dos chicos. Son las primeras personas que vemos en lo que va de día. Mas adelante nos las vemos con un nuevo tramo de bloques. La senda esta indicada por gruesas estacas de madera con un franja amarilla (estamos en parque nacional y no se pueden pintar las rocas), llevándonos por algunos lugares un tanto escabrosos. Una buena “diversión” que pone la guinda a una jornada llena de esfuerzo y emociones. No tardamos en encontrar el Estany Inferior de Colieto que también rodeamos por la derecha. Un tramo de subida algo cabreante y llegamos al refugio Ventosa i Calvell (20.18 h, 2200 m). 

A pesar de las mas de 14 horas de actividad continuada no nos sentimos muy fatigados. Sin duda la tensión nos mantiene en pie y animados mucho mas de lo que podríamos esperar. Las dos horas largas que nos quedan hasta el coche podríamos hacerlas sin grandes problemas. A fin de cuentas después de lo que llevamos no nos viene de un poco mas. Pero el no llevar linternas (también las dejamos en el puto coche), el camino de bajada que es algo complejo (y mas con la gran cantidad de agua que baja por todas partes) y la ausencia de luna, hace que nos planteemos otra posibilidad. Primero preguntamos en el refugio si venden linternas ¿?. Lógicamente nos dicen que no. Después si tienen sitio para dos. Nos dicen que sí. Así que nos quedamos a dormir, y mañana será otro día. 

Mientras hago la inscripción el guarda, Miquel Sanchez, me pregunta de donde venimos. Brevemente le explico nuestra pequeña aventura. Me dice que el monte no esta en demasiado buenas condiciones. Mucha nieve y demasiado calor. También confirma nuestra sospecha de que el mal tiempo y el riesgo de aludes han hecho que últimamente nadie suba la Punta Alta. Frunce el ceño cuando le explico el estado de la última parte de la vía normal, a partir del Coll Arenós. Y es que en el refugio hay varios grupos que mañana quieren intentar el pico. Sin saber como,  me veo rodeado de varias personas que han oído nuestra conversación y preguntan  por el estado de la subida. Después de lo que les explico unas quedan convencidas de que es factible saliendo muy temprano. Otras deciden dejar la Punta Alta para mejor ocasión e ir al Montardo. Ajenos a estas preocupaciones nos cambiamos de calzado y dejamos las botas a secar (tarea imposible). Cogemos lo que necesitamos de las mochilas y vamos al comedor para cenar tranquilamente. Después toca dormir. A pesar del mastodonte que tenemos al lado roncando como un poseso, no tardamos en conciliar el sueño… 

Domingo 15 de Junio. Nos levantamos a las 7.00 h (el desayuno se sirve de 6.30 a 7.30 h). Buena parte del personal ya ha salido y el refugio está medio vacío. Almorzamos y pagamos (nos cobran 30 euros por dormir, un desayuno y una infusión; todo esto estando federados y teniendo en cuenta que el refugio carece de aseos y duchas; una verdadera pasada…). Después gozamos con el intenso placer de calzarnos las botas frías y empapadas. Acabamos de montar las mochilas y partimos hacia abajo (7.45 h). A diferencia de ayer hoy el día es gris y desapacible. Pero tanto nos da… Sin ninguna prisa bajamos por el camino. Atravesamos el escalón granítico de las Llastres de la Morta, donde baja agua por todas partes, y llegamos a la Pleta de Riumalo . Después aún nos queda el interminable rodeo de la presa de Cavallers (que está a petar de agua). Curiosamente hoy se nos hace corto y nada pesado. Finalmente a las 9.53 h llegamos al coche. 

El pacer que sentimos al cambiar las botas y los calcetines fríos y mojados por un calzado seco es indescriptible. Tras dejar los trastos en el maletero y adecentarnos mínimamente, partimos hacia Laspaules donde llegamos pasadas las once de la mañana. Sesión de ducha salvaje. Una buena comida. Recogemos y adecentamos el apartamento y partimos rumbo a Begues, en medio de una lluvia fina pero persistente.  

De esta manera finaliza este fin de semana en el que hemos realizado la que hasta ahora ha sido nuestra ascensión mas larga, difícil y complicada a uno de los picos del listado de los Cent Cims. Quien haya hecho la Punta Alta en verano o con poca nieve es posible que se sorprenda de las dificultades que encontramos. Ciertamente no somos ningunos super-montañeros, mas bien todo lo contrario. Pero con la mierda de nieve que encontramos, creo que ni el mas divino habría hecho maravillas. Es mas, posiblemente no hubiera subido… 

Como la mayoría de actividades de la vida, el montañismo es algo que se asimila poco a poco, sumando éxitos y fracasos, alegrías y penas, sorpresas y decepciones. Es posible que la experiencia acumulada durante las mas de 16 horas de esfuerzos e interrogantes de la travesía de la Punta Alta nos haya servido para auto conocernos un poco mejor. En este sentido estaría bien que marcara un antes y un después en nuestras actividades montañeras, abriéndonos la puerta a recorridos mas complejos que los que acostumbramos a hacer. Pero no creo que esto ocurra. Somos como somos, y a estas alturas dudo que vayamos a cambiar. Y es que en el fondo no nos importa tanto la entidad o notoriedad de lo que hacemos, sino como lo hacemos. Lo que realmente queremos es sentirnos y pasarlo bien, sea en un tresmil o en la sierra de Collserola. Y sobre todo, poder continuar así durante años. Puestos a pedir…

La ruta en imágenes
(Recomendamos ver como como presentación -mas calidad- . Para ello pulsar en la foto y después el botón "pantalla completa")


EniEn - Junio 2008

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