Rutas e historias de montaña mas o menos normales, y alguna cosa mas…

domingo, 10 de julio de 2011

ONCE DIAS EN BABIA. LAS UBIÑAS

Babia es una comarca montañosa situado al NO de la provincia de León, tocando Asturias. En la Edad Media, cuando León era un reino, los reyes celebraban correrías cinegéticas y gastronómicas en Babia, evadiéndose temporalmente de obligaciones y responsabilidades. En esas temporadas, a los que acudían a la corte se les decía que los reyes nos les podían atender porque “estaban en Babia”. Con el tiempo esta frase tomó el significado de estar ausente, absorto o distraído…Pero hay otra explicación... Antiguamente los rebaños de ovejas de Babia trashumaban a Extremadura durante el invierno. En las noches extremeñas, algunos pastores babianos recordaban su tierra mirando al norte con aire absorto y distraído. Y sus compañeros decían  “están en Babia…”.

Desde que a través de libros, guías e Internet, descubrimos los montes de Babia y sus alrededores, nosotros también queríamos estar en Babia, pero no en sentido figurado… Así que decidimos dedicar cuatro días de vacaciones a visitar esta zona tan desconocida por los montañeros catalanes.

La primera ruta que realizamos nos llevó al Peña Ubiña (verdadero “pico insignia” de la zona) y a su hermana la Peña Ubiña Pequeña. Fue una excursión circular excepcional, con una gran sorpresa en la cumbre. Quedamos tan extasiados que decidimos alargar nuestra estancia. Y los cuatro días se transformaron en once…


PEÑA UBIÑA Y PEÑA UBIÑA PEQUEÑA

Fecha
Lunes 27 de Junio 2011
Asistentes
Encarna,Enric
Zona
León-Asturias. Cordillera Cantábrica. Macizo de Peña Ubiña.
Inicio ruta
Torrebarrio. A unos 3 Km de San Emiliano, por la ctra LE-481 que va al Puerto de la Ventana
Final ruta
Recorrido
Torrebarrio-Collado Ronzón-Cresta Sur y cima Peña Ubiña Grande- Decenso por canal SE al Alto Terreros-Collado Ronzón-Cresta NO y cima Peña Ubiña Pequeña- Bajada por cara O- Torrebarrio
Noche
No
Material
Alta montaña estival. Opcionalmente cuerda y cintas largas en cresta NO de la Peña Ubiña Pequeña. Casco aconsejable en le descenso de la canal SE del Peña Ubiña 
Dificultad
Técnica
Poco difícil. Pasos trepada muy fácil en la Peña Ubiña y de I-II en la Pequeña.
Física
Muy alta (importante desnivel acumulado)
Cota (m)
Mínima
1240 (Torrebarrio)
Máxima
2411 (Peña Ubiña)
Desnivel (m)
Ascenso
 1650 m aprox
Descenso
1650 m aprox
Distancia
13.8 Km
Horario
Total
9 h 5 min
Efectivo
 8 h aprox
Climatología
Buen tiempo hasta mediodía. Después se cubre el cielo. Nos roza la tormenta pero no llega a llover
Cartografía
“Cordillera Cantábrica. Macizo de las Ubiñas”,1:25000,Ediciones Adrados, 2006
Bibliografía
“Cordillera Cantábrica Central y Occidental”,Itin.24a,24c,25a y 25b. David Atela, Ed.Desnivel, 2010.
“Montañas de Castilla y León’’.Cap.6, I.Saez y E.Santin, Ed.Desnivel, 2010
Valoración
Ruta circular que asciende en travesía la montaña mas popular de la zona y su hermana pequeña. Gran ambiente. Vistas enormes. Pasos de trepada y fuertes pendientes herbosas (sobre todo en la cresta, algo aérea y expuesta, de la Peña Ubiña Pequeña).
Comentarios
Periplo excepcional y recomendable que requiere saberse mover por el monte. Ideal para conocer la zona. Atención a la Peña Ubiña Pequeña, tanto a la subida por la cresta como a la bajada por la vía normal, que desde arriba (y si no se conoce la ruta) nos pareció poco evidente.
En la cima de la Peña Ubiña nos acompaña un zorro resabiado.

Track de la excursión (en formato gpx):


Domingo 27 de Junio. Después de 800 Km y 8 horas viaje en coche, llegamos al pueblo leonés de San Emiliano. Son las 19.00 h. Aparcamos delante del Hostal de Montaña del Valle de San Emiliano, donde hemos reservado una habitación hasta el próximo viernes 1 de Julio. Una placa en la pared exterior del establecimiento, cuyo anagrama es igual al de un cartel que vimos en la carretera, nos recuerda que estamos en Babia. Por fuera y por dentro el hostal tiene un aspecto estupendo. Formalizamos la reserva y nos acomodamos en la habitación. Después vamos a dar una vuelta por el pueblo. Dos cosas nos sorprenden, la tranquilidad y las cigüeñas que anidan por todas partes. Al NE, relativamente cerca, las moles de las dos Peña Ubiña nos hace soñar despiertos. A las 21.30 h nos sirven la cena. Y menuda cena…Después a dormir, que mañana anuncian buen tiempo, pero sólo por la mañana…


Lunes 28 de Junio. El día nace fresco y sin nubes. Tras desayunar en la habitación zumo y  café con leche con madalenas (que nos han dejado preparado, ya que el bar del hostal abre a las 9.00 h) partimos hacia Torrebarrio. El viaje es corto, algo menos de 4 Km.  Aparcamos en una pequeña placeta que encontramos a la derecha después de entrar en el pueblo. Al este, el perfil en sombra de las Peña Ubiña se recorta contra el cielo. Empezamos a caminar (7.05 h, 1240 m).

Tomamos una calle que sale (E) de la placeta. Después gira a la derecha, pasa junto una fuente-abrevadero y llega a una plaza (junto un parque infantil). Un cartel señala el inicio de la Ruta al Entorno de Ubiña, que deberemos tomar hasta el collado de Ronzón. Otra calle nos lleva a un pequeño puente. Pasado el mismo, justo a la izquierda, sale una pista que pasa bajo el montículo sobre el que se encuentran la iglesia y el cementerio. La ruta va por esta pista (hay un pequeño hito). Pero no la tomamos. Continuamos recto y, al encontrar una bifurcación, cogemos una pista cementada que nos lleva a la iglesia. Desde la misma vemos buena parte de la ladera herbosa que sube hasta la base de la cara oeste de la Peña Ubiña. Nos preguntamos si no será mejor remontarla directamente, que seguir la pista, que hace un rodeo por la izquierda. Consultamos el mapa, nos volvemos a mirar la ladera y decidimos hacer nuestro propio itinerario. No aprenderemos nunca…

Un camino-pista que sale de las inmediaciones del cementerio (detrás de la iglesia) nos lleva, al NE y casi en horizontal, hasta el valle de Fontalba, donde se pierde entre las matas. Seguimos campo a través. Cruzamos un riachuelo e iniciamos una larga subida directa (E-NE) por un ancho cordal escalonado cubierto de hierba, matorrales y tramos de tierra y piedras, donde el único problema es salvar algunas líneas de alambradas. El ambiente fresco y umbrío facilita el ascenso. A la izquierda (NO) vemos un cordal terroso por donde va la pista que sigue la ruta del Entorno de Ubiña. Cuando ésta se acerca al pie del espolón oeste de la Peña Ubiña (1550 m) gira a la izquierda (NE). En ese punto sale a la derecha el camino del collado de Ronzón, que asciende en diagonal (SE) por debajo de las canales y paredones de la vertiente oriental de la montaña.

A partir de 1500 m encontramos sendas mas o menos marcadas que atraviesan horizontalmente la ladera. No las seguimos. Continuamos subiendo. A las 8.30 h (1680 m) encontramos el camino que viene de la pista, que esta muy marcado y presenta muchos hitos. Seguimos por el mismo, en fuerte pero cómodo ascenso en diagonal por pedreras y zonas herbosas. Nos alcanzan los rayos de sol, pero el ambiente frío hace que no sobre ropa. Poco a poco nos acercamos al collado. Unas lazadas bien marcadas suben por la otra vertiente. Según la guía son el final de un antiguo camino que sube directamente de Torrebarrio. La amplia horcada esta dividida por un gran montículo rocoso (La Carba). El collado de Ronzón (1937 m) es el punto mas bajo y está a la derecha (S) del mismo. Cuando el camino traza un última diagonal y va en busca del collado, dejamos la senda y subimos directamente a la horcada situada a la izquierda (N) del montículo. Una vez en la misma hacemos un pequeño alto (9.17 h, 1976 m).

Por el otro lado llega un chico asturiano (Angel) que ha subido desde el refugio de Meicín (será la única persona que veremos durante toda la excursión). Tras saludarnos se detiene bajo la pared de La Carba. Nosotros iniciamos el ascenso de la cresta sur de la Peña Ubiña, que empieza ahí mismo. Una senda bien pisada remonta en amplias lazadas una fuerte ladera de hierba y nos lleva hasta los primeros escarpes. Después se trata de seguir los hitos. La hierba cede el protagonismo a la roca. Normalmente la ruta va a la derecha y unos metros por debajo de la arista sur. Aprovecha canales, terrazas y otras debilidades de la vertiente, por donde el sendero, siempre claro, se desliza sin problemas. En algún momento un corto y sencillo paso de trepada ameniza el ascenso. El terreno es muy empinado, pero no tenemos sensación de aéreo o expuesto. Una tras otra, vamos superando los distintos escalones calcáreos de la cresta en una subida divertida, pero también cansada. Finalmente alcanzamos la cima Sur de Peña Ubiña (10.28 h, 2391 m).

Tras un breve descenso hasta un collado, se inicia un recorrido a plena cresta. A veces estrecho y algo aéreo, pero siempre fácil, nos lleva por pequeñas puntas rocosas hacia la mas elevada donde distinguimos un poste geodésico. Por detrás, a un centenar de metros de distancia, vemos a Angel. Nos sentimos felices y satisfechos de estar aquí. Tanto que empezamos a festejar la cumbre antes de llegar a la misma. Entonces ocurre algo que hace que la cima pase a un segundo lugar…

A unos cincuenta metros de la cumbre veo un perro que nos observa desde arriba. Tiene las orejas tiesas y me parece un pastor alemán. Debe ir con alguien que está en la cima… La noticia nos deja algo fríos, pues esperábamos alcanzar la cumbre en soledad. No pasa nada…Poco después vuelvo a ver al animal, pero ahora no me parece un perro. Necesito unos segundos para procesar la información, parar en seco, sacar la cámara de fotos y girarme para decirle con signos a Encarna que no haga ruido. “¿Qué pasa?” me pregunta en voz baja. “No te lo vas a creer. Hay un zorro…” Mi respuesta la deja con una expresión de incredulidad, que cambia de inmediato cuando también lo ve. Parado sobre una roca, a unos seis metros de distancia, el animal nos mira sin miedo y con descaro. Ni se inmuta con el sonido de la cámara fotográfica. Sólo reacciona cuando nos acercamos. Entonces se gira y avanza hacia la cima, manteniendo la distancia y girándose continuamente, como si nos guiara… Estamos alucinados. Tanto que apenas  nos damos cuenta de la llegada a la cumbre del Peña Ubiña (10.44 h, 2411 m).

Angel, que nos ha alcanzado, también está sorprendido con la presencia de “la raposa”, como dice él. Piensa que debe estar enfermo, pero pronto esta claro que no es así. El bicho no sólo está sano, sino que sabe bien lo que hace. Al ver que nuestra actitud no es peligrosa, nos acompaña en la cumbre situándose muy cerca nuestro. Está claro que espera que le demos algo de comer. También  que no es la primera vez que utiliza esta táctica tan civilizada para alimentarse, y que parece que siempre la ha salido bien. Hoy también... Primero nosotros,después Angel, compartimos con nuestro amigo peludo parte de los víveres que llevamos, llegándolos a coger directamente de las manos. Increíble... Asimismo constatamos que prefiere los bocatas de embutido y queso de Angel, a nuestros frutos secos y barritas energéticas. ¡Que zorro es el bicho! Evidentemente, todo queda documentado en fotografías e incluso en video. Y nos hace una ilusión tremenda que en la foto que nos hacemos en la cima también salga nuestro increíble acompañante, aunque no llegue a posar…

El encuentro con el zorro monopoliza gran parte de nuestra atención durante los 35 minutos que estamos en lo alto del Peña Ubiña. Pero también hay tiempo para el paisaje. Desgraciadamente, hay neblina y la visibilidad deja mucho que desear. Así y todo, podemos contemplar los montes y valles que nos rodean y, con la ayuda de Angel, identificarlos y saber algo de ellos. De todo lo que vemos hay dos imágenes que nos interesan especialmente. Una es la Peña Ubiña Pequeña, un monte de aspecto abrupto que queremos subir mas tarde aunque no tenemos muy claro por donde hacerlo (Angel no lo ha hecho). La otra es el macizo de los picos de Fontán (también en la lista de posibles objetivos para estos días) y del cresterío salpicado de puntas que los une con el Peña Ubiña, donde destacan los picos de El Pasu Malu, Siete, los Castillines y el Prau Capón (que nombres mas sugerentes). Si ahora, sin nieve, el entorno es impresionante, en invierno ha de ser una pasada…

El viento frío ,que nos acompañó durante gran parte del ascenso, se ha calmado. Luce el sol y se está bien en la cima. Nos gustaría permanecer aquí mas tiempo, disfrutando del lugar e intimando con el zorro… Pero, tal como anunciaba la meteo, el cielo empieza a cubrirse y queda mucha ruta por hacer. Así que nos despedimos de Angel, del zorro, y nos vamos para abajo. El descenso lo hacemos por la canal de la cara SE que sale desde la cima (vía normal de invierno). Es un itinerario directo, tal vez demasiado, que lleva al collado del Alto de Terreros, situado a mas de quinientos metros por abajo. La parte superior de la canal es ancha, empinada, pedregosa, de mal bajar... Después se estrecha y aún se pone mas derecha,  presentando zonas rocosas que se destrepan fácilmente y donde es difícil  no tirar piedras al que baja primero (casco aconsejable). Finalmente la canal se abre en una amplia ladera, primero tarterosa, mas abajo herbosa, donde una senda e hitos ayudan a bajar cada vez mas fácilmente al Alto de Terreros. No llegamos al collado. Nos detenemos brevemente en una inflexión del terreno que hay poco antes del mismo (12.18 h, 1921 m). Tras contemplar al norte el valle amplío y verde que baja hacia la población asturiana de Tuiza (en un rellano herboso del mismo vemos el refugio de Meicín) reemprendemos la caminata. Giramos a la derecha y, por sendas que atraviesan las suaves laderas herbosas del valle situado entre la Peña Ubiña y la Peña Cabello, nos dirigimos, primero al sur en horizontal y bajada (cota mínima 1865 m), y después al SO en subida, al collado de Ronzón.

Durante la aproximación al collado pasan dos cosas. La primera es que el cielo se cubre de nubes que cada vez son mas oscuras. La segunda es que creemos identificar la vía de ascenso a la Peña Ubiña Pequeña por su cresta NO. La pregunta es, ¿aguantará el tiempo lo suficiente como para permitirnos alcanzar la cima de la “pequeña” y bajar  por su vía normal (que tampoco conocemos) hasta una zona segura? Evidentemente no tenemos respuesta. Pero algo nos dice que yendo rápidos podemos hacerlo. Así que decidimos ir hasta el punto de inicio de las dificultades. Una vez allí decidiremos si nos metemos en la cresta o pasamos del pico y bajamos a Torrebarrio.

Llegados a la canal que baja al SE del collado de Ronzón, subimos por una pala herbosa a otro collado situado a la izquierda (S) y algo por encima del mismo. Una vez allí (13.04 h, 1986 m) vemos el camino de la vía normal de la Peña Ubiña Pequeña, que sin subir se dirige al sur por debajo de los contrafuertes inferiores de la cresta NO. Otra senda menos marcada remonta un cordal de hierba y tierra que finaliza en una canal herbosa que baja de la arista. El cielo sigue igual. Queremos pensar que se mantendrá sin llover durante un par de horas. En ese tiempo deberíamos poder subir unos 200 metros de desnivel por fuertes laderas herbosas y una cresta catalogada como PD,y bajar otros 300 por la vía normal. ¿Qué hacemos? ¿Subimos o bajamos? ¿Sí o no?. Gana el sí…

Remontamos el cordal y llegamos a la canal. La senda se transforma en un tenue huella de paso. Pero hay hitos. Tras remontar unos metros de canal, estos nos llevan a otra canal mas estrecha situada a la izquierda, por la que se ha de subir. El terreno es herboso y muy pendiente. Ascendemos con cuidado pero sin problemas, poniendo los pies en pequeños escalones de tierra. Mas arriba progresamos a plena pendiente. Por debajo la ladera se desploma vertiginosamente. Llegamos a las rocas de la cresta. Una repisa asciende a la derecha bajo un desplome y nos deja en la arista, que presenta un aspecto impresionante. Continuamos por la misma (hitos), con pasos de trepada estrechos y aéreos, mas impresionantes que difíciles. Toda va bien hasta una brecha dominada por una pared vertical. La salvamos por la izquierda, con un paso lateral muy aéreo y expuesto (mas fácil de lo que parece) que nos deja en un muro. Seguimos por el mismo (terreno muy derecho y colgado, pero sencillo) hasta lo alto de la arista. El conjunto del paso desde la brecha son unos 15-20 metros de II/I+ donde una cuerda podría ser útil. Las principales dificultades quedan atrás. Seguimos a toda cresta. Enseguida llegamos a una brecha (hito) donde sale una canal en la cara sur, por donde sube la vía normal.

Lo que resta es sencillo. Un tramo de ladera-herbosa, un sector de cresta mas o menos estrecho pero sin problemas. Y alcanzamos la cima de la Peña Ubiña Pequeña (15.05 h, 2193 m). Nos sorprende no encontrar la cruz metálica que aparece en las fotos de la guías. Como tantas otras deben de haberla deportado… Al norte las nubes cubren totalmente el cielo y se oye algún trueno. No hay tiempo que perder. Echamos un vistazo al paisaje, hacemos unas cuantas fotografías y nos vamos para abajo (15.11 h).

A buen ritmo pero sin correr desandamos la cresta hasta la brecha donde sale la canal de la vía normal. Bajamos por  la misma confiando en que la senda estará marcada y habrán hitos. Así es en el corto tramo de canal-pared. Pero cuando llegamos a la ladera-pedrera toda indicación de sendero desaparece. Durante unos minutos vamos de aquí para allá buscando indicios de una ruta que no conocemos ni sabemos por donde va. Podríamos bajar recto (O), pero tememos encontrar una línea de cortados. Así que nos olvidamos de la vía normal y el collado de Ronzón y optamos por bajar directamente a Torrebarrio. Flanqueamos a la izquierda (S) en busca de un cordal terroso y bajamos todo tieso por el mismo. La cosa sale bien. Un descenso terriblemente empinado por tierra, pedrera, hierba, roca y terreno mixtas nos lleva, primero al O, después al SO, por laderas progresivamente menos pinas y mas tranquilas. Cuando el cielo se pone muy oscuro, los truenos son continuos y empiezan a caer gotas, ya nos movemos por los amplios cordales herbosos situados al oeste y unos 200 m por debajo del collado de Ronzón. Nos detenemos para dejar a mano el equipo antilluvia. Ahora ya pueden caer chuzos de punta…

En contra de lo esperado la tormenta apenas nos roza. Sólo cae una mínima lluvia y no llegamos a poner ni la funda de la mochila. Descendemos chino chano, campo a través por campas de hierba. Siempre hacia el oeste, trazamos el itinerario que nos parece mas cómodo (que no rápido) para llegar a las casas de Torrebarrio, que en todo momento tenemos a la vista. El tiempo mejora. Las nubes se abren y hasta luce un sol caliente y machacón. Encontramos vacas y mas vacas que llenan las sendas de ingentes cantidades de mierda. Cada dos por tres hemos de hacer equilibrios para no hundirnos en el estiércol. Y no siempre lo conseguimos... Sin nada especial que contar alcanzamos las casas del barrio mas oriental del pueblo. Poco después llegamos al coche (17.10 h).

Un cuarto de hora mas tarde estamos en la terraza del bar del hostal tomándonos unas cervezas y unas tapas. A nuestro lado un enorme mastín leonés, que está tumbado en la acera, nos mira con expresión cansina. Por el cielo las cigüeñas van y vienen emitiendo un sonido de repique (crotoreo) que no habíamos oído nunca. El fluir generoso, continuo, relajante, de una fuente cercana impregna el ambiente. Dos niños juegan a la pelota en la calle. Brisa suave. Temperatura agradable. Es como si el tiempo fuera mas despacio. Tranquilidad. Paz…

Estamos contentos y satisfechos de esta primera salida por Babia. La ruta de las Ubiñas ha sido preciosa. Las dos ascensiones entretenidas, cada una con un estilo distinto. El tiempo en general mas que aceptable. Las vistas, espectaculares, nos han descubierto un mundo de montes desconocidos. Pero sin duda, lo que ha marcado y mas recordaremos de esta excursión será el encuentro con el zorro en la cima de la Peña Ubiña. Tanto el hecho como el lugar donde ocurrió, convierten esta experiencia en extraordinaria e irrepetible. Como dijo Encarna, "es algo único, que por si solo justifica las vacaciones...".

Las montañas de Babia nos han abducido. Hoy hemos visto que, además de las cumbres del macizo de las Ubiñas (el mas alto y alpino), hay muchos otros montes y valles mas discretos que queremos conocer. Mientras nos tomamos una segunda tanda de cervezas estudiamos los dos mapas de la zona (macizo de Ubiñas y Parque de Somiedo) y empezamos a trazar posibles rutas. Soñar despiertos… Necesitamos mas tiempo. De mutuo acuerdo decidimos olvidar las excursiones en Pirineos previstas para la segunda semana de nuestras vacaciones y alargar la estancia en estas tierras. Hablamos con la gente del hostal y prolongamos la reserva sin fecha definida. Después pedimos una tercera ronda. El cansancio de la excursión, la sensación de estar bien y la cerveza, forman un coctel que nos sume en un agradable estado semi-hipnótico, cercano al nirvana. No hay duda. Estamos en Babia…


La ruta en imágenes
(Aconsejamos ver como como presentación -mas calidad- . Para ello pulsar en la foto y después el botón "pantalla completa")


EniEn - Julio 2011

sábado, 9 de julio de 2011

UN MONTE SOLITARIO

Visto desde Viella, el Mall de Rius es una montaña que llama la atención, siempre que te fijes en ella… Es uno de esos montes que pocos conocen  y casi nadie visita. Situado en el cordal que separa la Vall d´Aràn de la Ribagorza, al norte del Estany de Rius y al este del Pic de Sarrera, la dificultad de su ascensión varía según la fuente de información, hablándose desde escalada de III grado a trepada delicada (I/II)…
En Agosto del 2009 subí a esta bonita y solitaria montaña. La ascensión fué mas sencilla de lo esperado. Los paisajes espectaculares. Nos lo pasamos bien...

MALL DE RIUS

Fecha
Miércoles 5 de Agosto 2009
Asistentes
Santiago, Enric
Zona
Catalunya. Alta Ribagorça-Vall dÁran
Inicio ruta
Boca Sur Tunel Viella. Aparcamiento Hospital de Viella
Final ruta
Recorrido
Hospital Viella- GR11 -Port de Rius-Estany de Rius-Mall de Rius- Retorno por el mismo itinerario
Noche
No
Material
Alta montaña estival. Opcionalmente (no necesario) 1 cordino y cintas  para el tramo final
Dificultad
Técnica
Poco difícil. Fuertes pendientes de hierba. Trepada final de I-II. 
Física
Alta (por el desnivel)
Cota (m)
Mínima
1650 (Hospital de Viella)
Máxima
2628 (Mall de Rius)
Desnivel (m)
Ascenso
1070  
Descenso
1070
Distancia
 11.7Km 
Horario
Total
6 h 55 min
Efectivo
 6 h 
Climatología
Buen tiempo
Cartografía
“La Ribagorza”, 1:25000, Ed.Alpina, 1999
Bibliografía
La mas fiable nos parece la de la Muntanyaviva (una web estupenda y bien documentada): http://www.muntanyaviva.cat/1/excursionisme/MalhdeRius2631m.html
Valoración
Bonita ascensión nada trivial a una cima tan espectacular como poco conocida
Comentarios
Atención a los numerosos tramos de hierba con fuerte pendiente, muy peligrosos si no estan secos. Trepada final poco dificil pero algo aérea y expuesta (no requiere cuerda pero si mucha atención).


Track de la excursión (en formato gpx):


Miercoles 5 de Agosto 2009. A las 7.40 h aparcamos en la explanada que hay al lado del refugio del Hospital de Viella (1650 m). El cielo sin nubes y la temperatura algo fresca anuncian un día espléndido. A las 7.47 h empezamos a caminar. 

La primer parte de la excursión es simple. Hemos de seguir el GR 11. El camino primero recorre el fondo de la Vall de Conangles. Después remonta en lazadas por la ladera norte del valle y, tras dejar a la izquierda el camino que va al Estany Redón, sube hasta el Port de Rius. 

Conociendo el camino, yendo a buen ritmo y casi sin parar, tardamos una hora y tres cuartos en llegar al Port de Rius (9.32 h, 2336 m). Subimos al montículo pedregoso que hay a la derecha (S) para darnos un descanso y disfrutar de las vistas que son magníficas. Al oeste el valle de Mulleres y sus montañas. Mas lejos el macizo de la Maladeta. Al sur la cresta serrada que rodea el Vall de Conangles, uniendo el los Tucs de Conangles, Estanyets y Contesa. Al este vemos parte de la Serra de Rius y la pirámide del Mall de Rius, que es su cima mas alta

Después de cinco minutos de parada seguimos adelante. Tras bajar y subir brevemente, descubrimos el azul intenso de las aguas del Estany de Rius. El camino transcurre por la orilla izquierda (N) del lago. No tardamos en doblar un cordal y entrar en un pequeño valle herboso que sube suave (O) al Collet de Estany Redón (desde el mismo se puede bajar al lago del mismo nombre). El GR cruza este valle a unas decenas de distancia del Estany de Rius. Es un lugar agradable, tranquilo y con unas vistas impresionantes. Delante tenemos la empinadísima y abrupta ladera de hierba y roca de la Serra de Rius, que dentro de poco habremos de remontar.Pero eso será después. Ahora toca parar y desayunar (10.00 h, 2340 m).

Mientras comemos repasamos la ruta de la ascensión. Primero hemos de subir mas o menos en diagonal por una ladera de hierba, pedreras y muros de granito. Dejaremos a la izquierda y bastante arriba la Passada de Nebot (un profundo corte de la cresta que permite pasar del Vall de Rius a la Vall d´Aràn). Después habremos de ir en busca de una brecha que hay antes de la pirámide rocosa de la cima del Mall de Rius la cima. Hasta ese punto la subida no debería ser demasiado problemática. Después, ya veremos…

Tras 25 minutos de descanso (10.25 h) reanudamos la ascensión. Seguimos el GR hasta que pasa bajo de la ladera por donde hemos de subir. Entonces dejamos el camino y remontamos por donde nos parece. No hay senda, hitos o cualquier cosa que indique el itinerario que, una vez metidos en la pendiente, no es tan evidente como parecía desde lejos. 

No se describir la ruta con precisión. Las bandas rocosas se suceden separadas por pedreras y empinados pasillos/canales de hierba. Subimos mas o menos en diagonal al N-E, pero mas arriba de la cuenta. Vemos cercana La Passada de Nebot, que pronto queda atrás y algo por debajo nuestro. La ladera es inclinada y con líneas huidizas. Alcanzamos la cresta antes de lo previsto. Un flanqueo por la derecha por un terreno ingrato y poco seguro nos permite evitar las puntas de la arista. Poco después llegamos a la brecha donde, según las reseñas, empieza la parte mas complicada de la ascensión (11.20 h, 2570 m).

Lo que suponemos es la cima del Mall de Rius parece cercana y menos fiera de lo esperado. Pero no nos fiamos...Nos ponemos el arnés y el casco. Cogemos cintas y una cuerda que de momento llevamos a la espalda. Como que subiremos y bajaremos por el mismo sitio, dejamos las mochilas aquí. Comemos una barrita, bebemos un trago de agua e iniciamos el último tramo de la ascensión (11.30 h)

Primero hemos de realizar un flanqueo (E) algo ascendente (E) de un centenar de metros de longitud. Además de inclinado, atraviesa la parte final de una vertiginosa canal en parte herbosa, en parte rocosa, que baja directa hacia el valle de Rius (situado unos 250 metros mas abajo). Un resbalón sería muy feo. Antes de dar un paso clavamos bien el bastón y nos aseguramos de que el pie se apoya firmemente en los pequeños claros de tierra que hay entre la hierba. Nos esforzamos en no pensar en la vuelta, sobre todo en los últimos metros de la travesía, cuando la pendiente es mayor. Con nieve o mojado este tramo debe ser muy expuesto. 

Finalizado el flanqueo llegamos a un pequeño rellano al pie de un muro rocoso. Una canal de roca y algo de hierba, que sube algo oblicua a la izquierda, parece fácil y evidente. Así que empezamos a subir sin encordarnos. Al cabo de unos 10 metros de fácil trepada (I)  la canal se acaba. La reseña de Internet habla de ir a la derecha, pero no lo vemos claro. Seguimos a la izquierda. Atravesamos una repisa horizontal estrecha y expuesta de una docena de metros de largo. Sigue una nueva canal bastante empinada de roca, hierba y algún tramo terroso. Es fácil pero queda muy colgada. La superamos poco a poco pero sin problemas. Salimos a una pequeña cresta horizontal. Pocos metros a la derecha está la cima del Mall de Rius (11.45 h, 2628 m).

Estamos sorprendidos por la relativa facilidad de la ascensión. Claro que queda la bajada, pero creemos que también podremos hacerla sin cuerda. La sorpresa deja paso a la alegría y la satisfacción. ¡Que pico tan bonito! ¡Aquí no sube ni Dios! ¡Menudas vistas…!, son algunos de las frases que una y otra vez nos decimos el uno al otro. Después viene la obligada sesión fotográfica. Primero al paisaje. Después nosotros… Por último nos dedicamos a repasar los montes que vemos desde aquí, que de forma general agrupamos en tres zonas, la de la Vall d´Aran, la de Aiguestortes-Sant Maurici y los del macizo Aneto-Maladeta. 

Permanecemos un cuarto de hora en la cima. A las 12.00 h nos vamos para abajo. Bajamos por donde subimos. Conocer las cosas las hace mas fáciles... Tras dejar atrás la pared rocosa nos enfrentamos con la temida ladera herbosa. Ponemos tanto o mas cuidado que en la subida, pero vamos mas relajados. No problem... A las 12.15 h llegamos a la brecha. Guardamos el casco, el arnes y los trastos de escalada en la mochila que, una vez mas, hemos llevado de paseo. Bebemos, picamos algo… 

Diez minutos mas tarde (12.25 h) bajamos recto al sur hasta un pequeño rellano herboso. Después trazamos una larga diagonal descendente hacia el oeste. Por canales, pasillos y repisas de hierba, y algún que otro tramo rocoso, alcanzamos el GR en algo mas de media hora (13.01 h). Este itinerario es mucho mas rápido y mejor que el que seguimos de subida.

Sólo nos queda caminar y caminar, siguiendo nuestros pasos de subida. La vuelta se nos hace larga. En parte porque lo es. En parte por el calor y el sol de justicia. A las 14.35 h llegamos al coche. Sin perder un instante nos cambiamos de calzado e iniciamos el viaje de vuelta. Cuarenta minutos mas tarde Santiago me deja en Laspaules donde estoy pasando unos días de vacaciones. 


Poco después estoy en casa, con sandalias, pantalones cortos y una lata de cerveza en la mano. El agradable olor de una longaniza de Graus que se esta haciendo en la plancha de la cocina impregna el ambiente.  ¿Y mañana que harás?, me pregunta Encarna (que debido a una lesión está de descanso forzoso). Me encojo de hombros y con una media sonrisa en los labios le contesto “Ni puñetera idea, pero no te preocupes, ya se me ocurrirá alguna cosa…”

La ruta en imágenes
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EniEn - Julio-2011

ENTRENO SIN PRISAS Y CON SUEÑO

El Tuc del Port de Viella esta situado sobre el túnel de Viella. Es un monte bonito y popular, con  vistas imponentes sobre la Vall d’Aran y el macizo de la Maladeta. Normalmente se asciende desde las dos bocas del túnel, por el antiguo camino (GR) que va de Viella al Hospital de Viella, hasta el Port de Viella, desde donde se alcanza la cima por un cordal pedregoso. Si no se quiere volver por la ruta de subida, puede bajarse directamente al Lac Redón, donde se toma el camino que va en busca del GR11 que viene del Port de Rius y baja por el valle de Conangles hasta el Hospital de Viella. Esta ruta, pero en sentido inverso, fue la que seguimos el pasado 25 de Junio para subir el Tuc del Port de Viella. Seguidamente bajamos al Port de Viella para volver a subir al norte al Tuc de Montanero, una montaña muy poco conocida. De vuelta pasamos por la base del Tuc de Montoliet (otro gran desconocido) para localizar su vía de ascenso de cara a una futura visita.  Finalmente descendimos en busca del GR, por el que tranquilamente volvimos al Hospital de Viella. De esta forma finalizamos una interesante jornada montañera que nos tomamos como un entreno sin prisas, pero con mucho sueño...

TUC DEL PORT DE VIELLA Y TUC DE MONTANERO

Fecha
Sábado 25 de Junio 2011
Asistentes
Encarna,Enric
Zona
Catalunya. Alta Ribagorça-Vall dÁran
Inicio ruta
Boca Sur Tunel Viella. Aparcamiento Hospital de Viella
Final ruta
Recorrido
Hospital Viella- GR11 -Lac Redon-Tuc del Port de Viella-Port de Viella-Tuc de Montanero-GR -Port Vell de Toro-Pla d’Espona-Hospital de Viella
Noche
No
Material
Alta montaña estival. Opcionalmente (no necesario) 1 cordino  para el tramo final del Tuc de Montanero
Dificultad
Técnica
Facil. Trepada sencilla (I) en la parte final del Tuc de Montanero
Física
Alta (por el desnivel)
Cota (m)
Mínima
1650 (Hospital de Viella)
Máxima
2605 (Tuc del Port de Viella)
Desnivel (m)
Ascenso
1200  aprox   (#)
Descenso
1200 aprox   (#)
Distancia
 13 Km aprox (#)
Horario
Total
8 h 40 min
Efectivo
 6 h 30 min
Climatología
Buen tiempo
Cartografía
“La Ribagorza”, 1:25000, Ed.Alpina, 1999
Bibliografía
La ascensión al Tuc del Port de Viella está descrita en numerosas guías de montaña. No así la del Tuc de Montanero
Valoración
Bonita y clásica circular por los alrededores del túnel de Viella, en la que se asciende una cima muy popular y otra prácticamente desconocida
Comentarios
Los últimos metros del Tuc de Montanero son de trepada fácil por terreno algo aéreo y delicado.

(#) Valor estimado. No pudimos registrar el track debido a un problema con el GPS



Sábado 25 de Junio. Para estrenar las cortas vacaciones (2 semanas) de este verano, queremos subir al Tuc del Port de Viella (un monte que hemos hecho varias veces) y su vecino, el desconocido Tuc de Montanero (que nunca hemos visitado). Como entrenamiento para la  próxima semana (estaremos en los montes de León) hemos incrementado notablemente el peso de las mochilas con varias botellas de agua, cuerdas y material de escalada.

Son casi las 8.00 h cuando aparcamos en la explanada que hay al lado del Hospital de Viella (1625 m). El cielo es azul y sin nubes. Después de pasar el día de ayer haciendo turismo por el valle de Benasque, comiendo y bebiendo ingentes cantidades de cerveza, hoy nos hemos levantado con un sueño persistente. Nos sentimos raros, ausentes, descoordinados. Tanto es así, que me sorprendo intentando ponerme la bota izquierda en el pie derecho... Voy de aquí para allá sin saber que hacer. No es extraño que al calibrar el GPS olvide seleccionar la función grabar. Descubriré el error tras finalizar la excursión, por lo que nos quedaremos sin track de la ruta. Mala suerte…

A las 8.10 h empezamos a caminar. En silencio y a paso tranquilo, casi automático, seguimos el GR11. Tras recorrer la vall de Conangles el camino gira a la izquierda (N) y remonta el lazadas antes de iniciar una larga diagonal ascendente (NO) bastante elevado sobre el valle. En el extremo de esta diagonal sale la senda del Lac Redón (9.30 h, 2110 m). Dejamos el GR11, que gira a la derecha y se dirige al Port de Rius. Continuamos por la senda, primero NO y después N, que sin ningún problema nos lleva a la salida de aguas del lago (9.55 h, 2230 m). Nos detenemos para desayunar.

Tras veinte minutos de parada reanudamos la ascensión (10.15 h). Campò a través remontamos las primeras elevaciones del cordal que sale al oeste del desaguadero del lago. Después bajamos a un collado donde encontramos rastros de paso. Entonces giramos a la derecha (N) y seguimos un sendero con algún que otro hito. Tras un primer repecho, la senda cruzar una amplia canal que baja de la cresta sur del Tuc del Port de Viella, y remonta (N-NE) unas fuertes laderas herbosas para salir al cordal oriental de la montaña (11.10 h, 2430 m), algo por encima de un collado (2390 m) donde empieza el cordal de la Serra de Hònt Herèda. Nos cruzamos con una joven pareja que llevan un precioso Pastor de Brie de 50 Kg de peso. Tras una corta conversación sobre rutas de montaña en esta zona y las virtudes del “cachorrillo” (el animalito sólo tiene un año y medio) nos despedimos y cada cual sigue su camino. Como siempre, la subida del cordal oriental se nos hace pesada. Para ahorrarnos los insidiosos tramos de pedrera vamos por el borde izquierdo de la abrupta vertiente sur de la montaña. Cuando encontramos la cresta sur (un recorrido inédito que tenemos en cartera), giramos a la derecha (N), seguimos la cresta durante un centenar de metros, y alcanzamos el poste geodésico y la pequeña cruz metálica de la cumbre del Tuc del Port de Viella (11.40 h, 2605 m).

Tras una larga y solitaria parada en la cima en la que, además de comer, beber y fotografíar, hacemos una pequeña siesta (continuamos con el sueño en el cuerpo) iniciamos el descenso por el cordal norte (12.25 h). Un cuarto de hora mas tarde estamos en el Port de Viella (12.40 h, 2440 m). El sueño y la desgana nos tientan. Estamos a punto de bajar por el GR y dejar el Tuc de Montanero para otro día. De algún modo nos reponernos y empezamos a subir al norte. Enseguida alcanzamos una primera elevación. Un brevísimo descenso a un pequeño collado, seguido de una subida, dura y pronunciada, por una ladera herbosa cada vez mas empinada, nos llevan a  una antecima situada al sur de la pirámide oscura y descompuesta de la cima del Montanero (13.05 h, 2555 m).

Vistos de frente los 30-40 metros de desnivel que nos separan de la cumbre no parecen complicados ni difíciles. Pero si algo colgados y descompuestos. Ante esta situación decidimos subir sin mochilas y utilizar parte del material que llevamos. Unos minutos mas tarde (13.16 h) nos hemos puesto el casco, los arneses y estamos encordados. Bajamos unos metros hasta un pequeño collado e iniciamos el ascenso final. La escalada (por decirla de algún modo) es muy sencilla. Prácticamente caminar con cuidado (el terreno es marrano) y algún paso de trepada corto y fácil. Sin nada que contar,  alcanzamos la pequeña y solitaria cima del Tuc de Montanero, todo un “nido de águilas” ( 13.40 h, 2580 m).

Las vistas sobre el valle de Arán, el macizo de la Maladeta y la Forcanada son notables. Nos llama la atención la cresta (estrecha, aérea y medio herbosa) que baja al oeste desde la antecima donde dejamos las mochilas. Teníamos la intención seguirla de bajada, pero al verla expuesta y nada clara, nos olvidamos del tema. Otro punto de interés es el Tuc de Montoliet. Teniendo en cuenta lo insignificante que se ve desde la boca sur del túnel de Viella (su forma recuerda a una muela), sorprende la estampa abrupta y espectacular que ofrece desde aquí. Una autentica mole de granito afilada y vertical, cuya vertiente norte se desploma sobre el valle de Toro. Nos planteamos la posibilidad de intentar su ascensión. Pero hoy toca encontrar la vía de subida. Otro día ya nos ocuparemos de la cumbre…

Tras permanecer cerca de veinte minutos en la cima, iniciamos el descenso. Lo hacemos igual que la subida, encordados y sin prisas. Un cuarto de hora mas tarde estamos en la antecima. Los trastos de escalada vuelven a la mochila y esta a la espalda. Con cuidado bajamos por la rampa herbosa hasta el pequeño collado. Entonces giramos a la derecha (O) para descender por una cordal-cresta (donde hay algo que recuerda un sendero) que nos deja en un nuevo collado. Desde aquí es muy fácil coger el GR, que pasa muy cerca. Subimos al oeste, remontando sin senda un cordal de hierba y roquedos que, tras rodear por arriba una empinada pedrera, nos deja al pie de la cresta-pared oriental del Tuc de Montoliet, que sólo puede subirse escalando. Continuamos siguiendo la base de la pared sur del Tuc. En la vertical de la depresión que separa las dos partes de la “muela” que forma el monte, vemos una canal herbosa y estrecha que accede a la cresta sin mas problemas que la fuerte inclinación. Por ahí debe ir la vía de subida…

Conseguido el objetivo de nuestra visita, descendemos directamente (S) por una empinada ladera de hierba y pedreras hasta el GR (2345 m, 15.10 h). Después sólo nos resta seguir este camino. Pasamos por el Port Vell de Toro. Hacemos un alto para comer mas debajo de las Marrades de la Gerbosa (15.40-16.00 h, 2515 m), cruzamos el Pla d’Espona, realizamos el ingrato descenso hasta la canal que baja del Tuc del Port de Viella y alcanzamos la pista de la Vall de Mulleres (16.40 h, 1655 m). La seguimos en dirección al cercano Hospital de Viella. Poco después llegamos al coche (16.50 h).

Tras cambiarnos de calzado partimos hacia el Pont de Suert, donde hacemos algunas compras y nos tomamos una cerveza bien fría. Después volvemos a Laspaules donde nos espera una ducha y una tarde mas o menos relajada preparando las cosas para el viaje a León. Estamos satisfechos por nuestra jornada de “entreno sin prisas”. Montañeramente ha sido interesante, distraída y fructífera. Además hemos hecho una cima que no sube ni Dios. El único problema es que no hemos conseguido sacarnos el sueño de encima. ¿Nos habrá picado una variante pirenaica de la mosca Tse-Tse…?

La ruta en imágenes
(Para ver como presentación -mas calidad- pulsar en la foto y después el botón "pantalla completa")


EniEn - Junio 2011