Rutas e historias de montaña mas o menos normales, y alguna cosa mas…

viernes, 22 de julio de 2011

ONCE DIAS EN BABIA. MAS MADERA...

La tercera excursión en los montes de Babia había de ser una ascensión, corta y tranquila, a dos picos (Rebollosas y Socellares) del cordal que sale al NO desde el macizo de las Ubiñas. Pero una vez en el ajo, las cosas fueron por otros derroteros. El entorno nos cautivó y nos fuimos animando. Paso a paso, alargamos la ruta con la Peña del Ranchón y algunas otras cimas del cordal, hasta llegar al pico Colines, que es el último antes de las cumbres del Prau y los Fontan. El retorno lo hicimos por una ruta rápida, directa y sin grandes complicaciones, que nos devolvió al Puerto de la Ventana donde iniciamos la excursión. Las nueve horas largas de sube y baja, y los 1450 metros de desnivel, nos dejaron agotados, pero también muy contentos y satisfechos. Una salida enorme y magnífica. De las que dejan un buen recuerdo…

PICO SOCELLARES,PEÑA DEL RANCHON y PICO COLINES

Fecha
Jueves 30 de Junio del 2011
Asistentes
Encarna, Enric
Zona
León-Asturias. Cordillera Cantábrica. Macizo de las Ubiñas
Inicio ruta
Puerto de La Ventana. Se llega desde San Emiliano, por la crta.LE-481. Desde el puerto tomar una buena pista horizontal que sale al NE. Al cabo de unos 300 m dejar el coche al nivel de una fuente
Final ruta
Recorrido
Pista/fuente-Collado Peñon de la Ventana-Pico Rebollosas-Pico Melluque-Pico Socellares (Huertu del Diablo N)-Pico Huertu del Diablo S)-Boca Rolamuela-Peña de l’Arca-Peña del Ranchón-Collado junto al valle Colines-Cresta NE pico Colines- Pico Colines- La Pierna (refugio)- Barraca de El Arca- Senda horizontal por la cabecera valle de Campo Formoso- Pista- Collado Peñon Ventana- Pista/fuente
Noche
No
Material
Senderismo de alta montaña
Dificultad
Técnica
Baja. Larga caminata por crestas con algún paso de trepada muy fácil.
Física
Alta (por la longitud, desnivel y trazado de la ruta con continuos sube/baja)
Cota (m)
Mínima
2205 (pico Colines)
Máxima
1578 (pista/fuente inicio recorrido)
Desnivel (m)
Ascenso
1450 m
Descenso
1450 m
Distancia
 14.6 Km
Horario
Total
9 h 22 min
Efectivo
 Aprox 7 h
Climatología
Buen tiempo
Cartografía
“Cordillera Cantábrica. Parque Natural de Somiedo”,1:60000,Ediciones Adrados, 1999
Bibliografía
“Cordillera Cantábrica Central y Occidental”,Itin.29a,29b,29c David Atela, Ed.Desnivel, 2010
Para el pico Colines no conocemos bibliografía
Valoración
Larga y espectacular ruta circular que enlaza varias cimas con grandes vistas. Sin apenas dificultad técnica. La vuelta por la cabecera del valle de Campo Formoso es rápida y efectiva.
Comentarios
Con dos coches lo ideal sería bajar del pico Colines a Torrebarrio
Track de la excursión (en formato .gpx)



Jueves 30 de Junio. Arrastrados por la inercia de las vacaciones, nos levantamos tarde. El día es frío y espléndido. Desayunamos tranquilamente, preparamos las mochilas y partimos en el coche con rumbo norte, en dirección al Puerto de la Ventana. La visibilidad es magnífica y se ve muy bien el macizo de las Ubiñas. Hoy vamos al cordal que sale al NO del mismo para ascender los picos de Rebollosas y Socellares. La ruta, mas bien corta, está descrita en la guía de D.Atela y creemos que puede ser muy bonita. En algo mas de veinte minutos llegamos al Puerto de la Ventana. Al otro lado, ya en Asturias, vemos algunos bancos de nubes. Continuamos por una buena pista horizontal que sale a la derecha. Al cabo de unos 300 m aparcamos junto una fuente. Nos ponemos las botas y empezamos a caminar (9.15 h, 1575 m).

Siguiendo un sendero, que bien podría ser una huella de paso del ganado, remontamos (E, después SE) la ladera-canal herbosa que hay sobre la fuente. El terreno es bastante inclinado y ganamos desnivel con rapidez. En algo menos de un cuarto de hora llegamos jadeantes a una pista. La seguimos a la derecha, hasta el cercano collado del Peñón de la Ventana (9.29 h, 1692 m). Continuamos por la pista, que pasa a la otra vertiente (S), gira a la izquierda (E) y, durante unos 200 m, baja suavemente. A la izquierda hay un gran hueco de la montaña que fué producido por una antigua explotación minera. Al nivel de la pared del hueco, la pista gira a la derecha (NE) y empieza a bajar. En este lugar tomamos una antigua pista que sale a la izquierda (hito, 9.41 h, 1689 m).

Tras un primer tramo de lazadas, la pista se convierte en un camino que sigue el borde superior de la pared de la antigua explotación. Después gira ligeramente a la derecha y se dirige al cordal SO del pico de las Rebollosas, que se muestra como una loma ancha, suave y cubierta de matorrales. A la derecha se abre el profundo valle de Campo Formoso. Su cabecera esta rematada por la pared del pico Melluque, un cima vecina del pico Socellares no  prevista en la ruta, que ahora nos planteamos subir. Mas a la derecha y alejado, vemos el núcleo rocoso del macizo de las Ubiñas, donde se alzan los picos de Paña Ubiña, Fontan y Prau. Por debajo y delante de este último, está el Colines, una cima piramidal donde empieza el cordal que sigue al NO, al que pertenecen los picos de Socellares y de las Rebollosas. Empieza a gestarse una idea…

Una subida agradable y sin problemas nos lleva hasta la cima ancha y sin carácter del pico de las Rebollosas (10.20 h, 1929 m). Al norte el paisaje se oculta bajo un mar de nubes. Al este las cumbres del Melluque y del Socellares se ven relativamente cercanas. Tras un breve alto, dejamos la cima y bajamos por un sendero que recorre el cordal oriental de la montaña. No tardamos en llegar a un collado herboso y marcado (10.29 h, 1860 m. Nuevo alto y seguimos adelante (10.40 h).

Rodeamos una peña por la izquierda y llegamos al collado de Socellares (10.42 h, 1853 m). Ahí sale un sendero que sube en diagonal por la falda de la vertiente norte del Melluque. Nos lleva a una ancha canal pedregosa, que seguimos hasta su final en un collado (11.02, 2016 m). Giramos a la derecha (primero SO, después NO) para remontar fácilmente un cordal que, en pocos minutos, nos deja en la cresta cimera del pico Melluque (11.10 h, 2050 m).

La cima esta “amueblada” con un hito y un pequeño buzón encajado en la roca. En su interior hay un bote de vidrio con una tarjeta de un centro excursionista de Gijón, que visitó esta cima hace un mes. Esta costumbre hace mucho que no la veíamos (en Catalunya nadie lo hace) y nos sorprende. Dejamos todo como estaba, para que sean otros los que (tal como manda la costumbre) remitan la tarjeta a los que la dejaron. Poco después abandonamos la cumbre y volvemos al collado.

Sin detenernos iniciamos el ascenso (primero NO, después N) de una loma ancha, pedregosa y sin dificultad, que nos lleva hasta la cumbre del pico Socellares o Huertu del Diablu Norte ( 11.26 h, 2076 m). Aquí hay un vistoso piolet-buzón, pero está vacío. Las vistas son magníficas. El desfile de cimas del cordal continua al  SO con el Huertu del Diablu Sur y, mas lejos, la Peña del Ranchón. En todos estos montes, las líneas suaves de la vertiente leonesa contrastan con los precipicios de la cara asturiana, que se desploman sobre el un mar de nubes que oculta lo que hay por debajo. Sólo la mole, relativamente próxima, de la Peña Rueda y, ya en horizonte, el perfil de los Picos de Europa, sobresalen de la alfombra de algodón.

Nuestra ruta baja al collado entre los picos Socellares y del Huertu del Diablu Sur. Después desciende al oeste en busca de un sendero que, tras cruzar a media ladera la cabecera del valle de Campo Formoso, lleva al collado del Peñón de la Ventana. Sabíamos que la excursión sería corta, pero no tanto (sólo llevamos 2h 10min). Es pronto, el día es estupendo, no estamos cansados… El cuerpo y la mente nos piden mas. Así decidimos alargar el recorrido hasta la Peña del Ranchón. Como decía Groucho Marx en una de sus películas, mientras alimentaba la caldera de una máquina de tren, “mas madera…”

El descenso del pico Socellares al collado, y el posterior ascenso al pico del Huertu del Diablu Sur (que nombre tan largo), no tienen mas problema que moverse sin camino por un terreno empinado de hierba, piedras y algunas bandas rocosas. Sin correr y con algún alto fotográfico, tardamos ocho minutos en llegar al collado (11.49 h, 2046 m) y otros diez para alcanzar la cima del Huertu del Diablu Sur (11.59 h, 2133 m). El paisaje es similar al del Socellares, sólo que ahora vemos bien la Peña del Ranchón, que se muestra como un monte mas abrupto y estético que los que hemos hecho hasta ahora. Se levanta un viento frío y poco agradable. El estómago hace rato que protesta, pero preferimos comer en la Boca de Rolamuela, que es el collado que separa el pico del Huerto Sur de la Peña del Ranchón. Este collado es alargado y tiene una hoya que separa sus lados asturiano y leonés. Tras permanecer brevemente en la cima, bajamos unos metros por su cordal oeste. Después giramos a la izquierda (S) y, por una fuerte ladera de hierba y pedreras, bajamos directamente al extremo leonés del collado, donde nos detenemos (12.18 h, 2005 m).

Un cuarto de hora mas tarde iniciamos el ascenso de la Peña del Ranchón (12.37 h). La lógica dice que deberíamos ir al NE, bajar a la hoya y tomar la canal ancha y pedregosa que sale a su derecha (SE), que sube hasta la base de la cúpula rocosa del monte. Pero aunque son pocos metros, nos da pereza bajar. Preferimos remontar (NE) la ladera que tenemos delante y después flanquear en busca de la canal. Nos pasamos de listos… Unos cortados impiden la travesía y nos obligan a continuar ladera arriba, hasta la misma cima del pico de l’Arca (12.52h, 2082 m), otra cumbre “no prevista” y que también tiene buenas vistas.

Bajamos unos metros (SE) y alcanzamos el collado donde finaliza la canal. Continuamos en diagonal (E) por debajo de una cresta rocosa y abrupta. Después, un breve ascenso nos lleva a una brecha característica situada al SE y al pie de la pirámide rocosa del Ranchón (12.58 h, 2060 m). Al otro lado de la brecha, una canal-valle baja al SE en dirección a un gran rellano herboso que hay al pie del pico Colines. La idea que pasó fugazmente por la cabeza camino del pico Rebollosas, vuelve a aparecer. Y sí... Pero dejamos esta posibilidad para mas adelante. Ahora lo que toca es salvar el centenar de metros de desnivel que nos separan de la cumbre del Ranchón…

Continuamos a la izquierda (N) por una senda (hitos) que sigue una repisa que asciende por debajo de las bandas rocosas. Poco antes del final de la misma, giramos a la derecha y subimos fácilmente por un zona fracturada que permite acceder al cordal cimero. Alcanzamos la cresta, salvamos un último repecho rocoso y llegamos a la cumbre de la Peña del Ranchón (13.13 h, 2162 m).

En la cima hay dos buzones, ambos vacíos. Uno en un piolet. El otro, mas original, en una estructura triangular de acero cromado. Las vistas son magníficas en todas las direcciones. Pero la que mas nos interesa está al sur, en el pico Colines, cuya ascenso ya nos planteamos abiertamente. Sentados en unas rocas, nos tomamos un descanso y estudiamos la vía de ascenso. Esta claro que habremos de bajar al gran rellano herboso que hay al pie de la cima. Después tocará superar los 300 metros de desnivel que hay hasta la cima. Por donde, ya veremos… Teniendo en cuenta que llevamos 950 metros de ascenso acumulado, esta última subida será una prueba de moral. Pero seguro que valdrá la pena. De nuevo aparece la frase del día, “mas madera…”.

A las 13.35 h nos vamos para abajo. En unos minutos estamos en la brecha (13.40 h). Miramos el pico Colines y, sin decir nada, empezamos a bajar (SE) por la canal-valle. No tardamos en llegar a un rellano intermedio que hay entre los picos de el Pachón (izquierda) y de la Mojonera (derecha). Un nuevo descenso por laderas mas abiertas e incómodas (hierba, pedreras y contrafuertes rocosos) nos lleva a las inmediaciones del gran rellano herboso. Al sur del mismo sale el valle der Colines, que es una canal ancha y herbosa  que finaliza en las inmediaciones de la cima homónima.  La vía normal de ascenso debe ir por ahí (distinguimos una senda). Pero preferimos la cresta NE de la montaña. Así que flanqueamos la falda de la vertiente occidental de la Peña la Cigalla y llegamos a un collado amplio y marcado, donde empieza nuestra ruta (14.10 h, 1942 m).

La primera sección de la cresta es muy empinada y con varios tramos rocosos. Por este motivo iniciamos el ascenso yendo en diagonal. Cuando el terreno nos parece mas factible, giramos a la izquierda y subimos directamente, buscando los mejores pasos entre muros, canales y contrafuertes rocosos. Sin ningún problemas alcanzamos la cresta en una parte en que es ancha y mucho menos inclinada que la inicial (15.37 h, 2132 m). Continuamos por lo alto hasta una brecha. A partir de ahí, el lomo de hierba y piedras por el que venimos, se convierte en una arista rocosa. Este tramo (que ya habíamos visto desde la cima del Ranchón) es el motivo por el que preferimos la cresta al valle de Colines. La arista es fácil y nada obligada, prácticamente no hay que emplear las manos. El recorrido es distraído y nos permite ganar metros sin demasiado cansancio. Las vistas de los paredones de los picos del Prau y de Fontan también ayudan…

Dejamos atrás el tramo rocoso y llegamos a un collado situado al pie de la pirámide cimera (15.52 h, 2150 m). Mas a derecha, una senda poco marcada sube en lazadas desde la parte alta del valle de Colines. Pasamos del camino y continuamos por el filo de la cresta, ahora de hierba y roca. Tras un tramo inicial muy tieso, la pendiente se suaviza hasta hacerse horizontal. Después, aún hemos de recorrer unas decenas de metros antes de alcanzar la cima estrecha y panorámica del pico Colines (16.05 h, 2208 m).

Aquí no hay buzones. Sólo un pequeño hito de piedras. Estamos en lo alto de un monte alejado de todo, que enlaza al alto macizo de las Ubiñas con el cordal de picos menores (que en buena parte hemos recorrido) que se desprende del mismo hacia el NO. Es una cumbre muy bonita, pero mucho menos popular y visitada que sus vecinos de mas y menos altura. Las vistas de los contrafuertes, paredes y aristas de los picos del Prau y de Fontan son sobrecogedoras. También nos sorprende el aspecto de los montes que hemos subido (Ranchón, Huerto, Socellares) y la distancia a la que se encuentran. Por no hablar del Puerto de la Ventana, que se ve en el quinto pino. No es extraño que estemos algo cansados. Tras las fotos de rigor, nos sentamos en unas rocas, comemos y bebemos. El día continua espléndido y el viento casi ha desaparecido. Hacia Asturias persiste el mar de nubes, pero diríamos que es menos denso. El sol es caliente y agradable. Se está bien aquí…

La ventaja o inconveniente (según se mire) de inventar la excursión sobre la marcha, es que uno se aleja del punto de partida sin haber previsto como volver. Ahora nos enfrentamos con este reto. Lo mas natural y fácil sería bajar a Torrebarrio (para ello se desciende por la fácil cresta sur hasta el collado de Colines; después se sigue bajando en diagonal por las laderas pedregosas de la cara O del Prau hasta el refugio donde se toma una pista que va a Torrebarrio). Pero hemos de volver al Puerto de la Ventana donde tenemos el coche. A priori la ruta parece larga y complicada, pero no lo será tanto. De nuevo el grito de guerra, “mas madera…”

A las 16.25 h nos despedimos de la cima del Colines e iniciamos el descenso por su cordal norte. Esquivamos una primera elevación por la derecha. Poco antes de llegar a una segunda (aprox 2050 m) dejamos el cordal para bajar por la izquierda. Primero descendemos al O por una amplia y empinada ladera. Después vamos al  NO por una ancha canal, también tiesa, que nos lleva hasta un refugio forestal en bastante mal estado, que se ve desde la cima (17.00 h, 1720 m). A pocos metros pasa un camino de ganado, muy marcado, que atraviesa mas o menos en horizontal, toda la cabecera del valle. Será nuestra vía de retorno…

Tras un breve descanso reemprendemos la caminata. Seguimos el camino (NO), primero en ascenso, después en descenso, hasta encontrar el barranco que baja de la Boca de Rolamuela. Al cruzarlo vemos, a la derecha y entre los arbustos, el techo de la cabaña de l’Arca (17.11 h, 1664 m). Una nueva subida por una canal herbosa nos lleva al collado del Muñón (17.23 h, 1723 m). A partir de este punto el camino se divide en varios ramales menos marcados que van mas o menos paralelos. La senda se complica pero se puede seguir sin demasiados problemas. Una travesía en general horizontal, por las laderas cubiertas de pequeños matorrales que ocupan la cabecera del valle de Campo Formoso, nos dirige a la canal que baja del collado de Socellares. Llegamos a la misma después de un tramo en descenso bajo las paredes del pico Melluque (17.41 h, 1676 m). La distancia y el desnivel acumulado en continuos sube y baja se ceban en el cuerpo. Los pies doloridos, las piernas que parecen plomos, cansancio, mucho cansancio…“Animo, que queda poco”, nos decimos el uno al otro. Casi no nos queda madera…

Al otro lado de la canal, el camino cambia de dirección y se dirige al SO. Seguimos por una ladera mas empinada y escarpada que la anterior, donde la vegetación a menudo oculta la senda. Sin prisas pero sin pausas, vamos cruzando laderas y canales. Lo hacemos concentrados, poniendo cuidado en seguir un camino que, a pesar de que hay hitos, no es demasiado claro. Nos perdemos un par de veces, pero enseguida enmendamos el error y la incidencia queda en una anécdota.

Todo tiene su final. El camino también. Tras cruzar varios contrafuertes, cada uno de los cuales pensamos que es el último,  llegamos a la pista que viene del collado del Peñón de la Ventana (18.12 h, 1658 m). La seguimos hacia arriba. Es el último ascenso de la excursión. No es duro, ni largo. Pero se nos acaba la madera y llegamos al collado muy justos de fuerzas (18.24 h). Hacemos una último alto para contemplar el pico Colines que, iluminado por el sol de tarde, nos parece precioso y lejano. Después damos media vuelta e iniciamos la última bajada del día.  Diez minutos mas y llegamos al coche (18.36 h).

Media hora mas tarde estamos en el bar del hostal tomando unas cervezas y unas tapas. Estamos machacados, pero muy contentos. La curiosidad y las ganas han hecho que lo que tenía que ser una corta excursión matinal de 2 picos, algo mas de 3 horas de marcha y no mas de 600 metros de desnivel acumulado en subida, se haya transformado en un magnífico y enorme recorrido de 7 picos, casi 9.5 horas y 1450 metros de desnivel. ¡Menudo cambio! Por suerte teníamos una buena provisión de madera… 

La ruta en imágenes
(Aconsejamos ver como como presentación -mas calidad- . Para ello pulsar en la foto y después el botón "pantalla completa")

jueves, 14 de julio de 2011

ONCE DIAS EN BABIA. CON NIEBLA Y SIN PULPO

El día después al de las Ubiñas (martes) salió malo. Lluvia, niebla, frío, viento…Mientras buena parte de España se moría de calor nosotros no pasábamos de los 10 grados. Dedicamos la jornada a descansar, degustar la gastronomía y visitar pueblos. También hubo tiempo para consultar guías y mapas, y programar futuras excursiones a los montes y valles de la comarca que nos parecieron mas característicos  Uno de ellos, el Cornón de Peñarubia, no es de Babia, pero al ser un pico muy nombrado y no quedar lejos lo incluimos en la lista.

El miércoles el día se levantó extraño. Cielo azul, frío, niebla en las montañas. Las condiciones no eran idóneas para una travesía “de altura”. Así que optamos por un itinerario sencillo y  balizado que pudiera hacerse con poca visibilidad. De las rutas previstas sólo una reunía estos requisitos. La del Cornón. Así que allí nos fuimos…

Partimos del pueblo de Puerto de Somiedo, donde ese día se celebraba una feria rural anual en la que habían dos grandes “pulperías” ambulantes venidas de Galicia. La excursión fue un larga pero agradable caminata entre la niebla que, en algunos tramos, puso a prueba nuestras aptitudes de boy scout, teniendo que recurrir al mapa, la brújula y el altímetro. Una gozada… Llegando a la cima del Cornón tuvimos la suerte de dejar atrás las nubes y disfrutar del sol y las vistas. Después “amenizamos” la excursión con el pico del Asta, una ascensión que en su parte final exige escalar una bonita placa rocosa de II+.

La vuelta (por el camino de la ida) a Puerto de Somiedo también transcurrió bajo la niebla. Fué rápida, pero no lo suficiente como para llegar a tiempo de zamparnos una buena ración de  “pulpo a feria”. Este fracaso nos sumió en la tristeza. Ni tan solo el recuerdo de las dos cimas del día pudo elevarnos el ánimo. Tuvo que llegar la noche, cuando en el restaurante del hostal San Emiliano nos resarcimos con una estupenda tabla de cecina y chorizo de la tierra y un buen chuletón. Y es que como dice el  refrán, a las penas puñaladas…

CORNÓN DE PEÑARUBIA y EL ASTA

Fecha
Miércoles 29 de Junio del 2011
Asistentes
Encarna,Enric
Zona
León-Asturias. Cordillera Cantábrica. Parque Natural de Somiedo
Inicio/final ruta
El Puerto de Somiedo. Desde San Emiliano tomar LE-481 (S, unos 3Km) hasta  CL-623, que seguimos (O) hasta Piedrafita de Babia. Continuar por CL-633 al Puerto de Somiedo (total 32 Km)
Recorrido
El Puerto de Somiedo-Seguir sendero balizado (PR) que lleva hasta la misma cima del Cornón- Volver por al collado entre los picos del Cornon y del Asta- Ascenso sin senda al Pico del Asta (trepada final) - Volver al collado anterior- Seguir el PR hasta El Puerto de Somiedo
Noche
No
Material
Senderismo. Opcionalmente cuerda y cintas para la pared final del pico del Asta
Dificultad
Técnica
Ninguna en el Cornón. Trepada (II+) en Asta
Física
Media-Alta
Cota (m)
Mínima
1460 (puente sobre el río del Puerto)
Máxima
2188 (Pico del Cornon)
Desnivel (m)
Ascenso
1050
Descenso
1050
Distancia
 17.4 Km
Horario
Total
6 h 25 min
Efectivo
 5 h 40 min
Climatología
Niebla y ambiente frío. En la cima sol y tiempo despejado
Cartografía
“Cordillera Cantábrica. Parque Natural de Somiedo”,1:60000,Ediciones Adrados, 1999
Bibliografía
“Cordillera Cantábrica Central y Occidental”,Itin.40a, David Atela, Ed.Desnivel, 2010
“Montañas de Castilla y León’’.Cap.3, I.Saez y E.Santin,Ed.Desnivel, 2010
Para el pico del Asta no conocemos bibliografía
Valoración
Agradable caminata por sendero marcado y balizado. Se complementa con la subida al pico del Asta, que le da un carácter mas montañero
Comentarios
Si hay niebla, en algunos tramos donde se pierde la senda la orientación es algo delicada. Atención a la escalada y desescalada del tramo de pared del pico del Asta (no es difícil pero tiene su intríngulis)
Track de la excursión (en formato .gpx) :



Miércoles 29 de Junio. Después de un martes de lluvia y nubes, el miércoles sale bueno en los valles y chungo en las montañas. Por este motivo decidimos ir al Parque Natural de Somiedo para subir al Cornón de Peñarubia, una ascensión sin problemas que en su totalidad va por un sendero balizado (PR). Nos levantamos a una hora razonable y desayunamos tranquilamente en el bar del hostal. Después partimos rumbo al pueblo de Puerto de Somiedo, punto de inicio de la excursión. Como su nombre indica, esta población se encuentra en lo alto del puerto homónimo, ya en Asturias. Durante el viaje vemos que la meteo no iba errada. A medida que subimos las nubes se apoderan del cielo y la niebla de los valles y montañas por encima de los 1600 m.

Al llegar a Puerto de Somiedo nos llevamos una sorpresa. En vez de un lugar tranquilo y solitario, encontramos gente, coches y bullicio por todas partes. Y es que hoy se celebra una de las dos ferias ganaderas anuales. Aparcamos en un campo habilitado como parking. El propietario, un jubilado que trabajó toda la vida en Gavà, nos cobra 5€. Al ver la cara que ponemos nos dice que podemos dejar el coche todo el día, por lo que es un buen precio. No hay duda que este asturiano tiene mucho de catalán… Como que no tenemos prisa, damos una vuelta por la feria. Los animales y los puestos de comida, souvenirs y utensilios varios, nos dejan indiferentes. No ocurre lo mismo con los chiringuitos gallegos, donde además de embutidos, bocadillos y platos típicos, sirven “pulpo a feria” a 8€ la ración. Pero el pulpo se está hirviendo en unas grandes ollas y tardará en estar listo. Y tampoco tenemos hambre. Así que aplazamos la comilona para la vuelta de la excursión. Finalizada la visita volvemos al coche, cogemos las mochilas y empezamos a caminar (10.27 h, 1495 m).

Desde el “parking” bajamos por la carretera hasta cerca de la entrada del pueblo. A la derecha (O) hay un cartel informativo de la ruta del Cornón. Además de un croquis del itinerario (PR AS-10), dice que entre ida y vuelta tiene un longitud de 14.2 Km y una duración de 7 h. No habla del desnivel, pero el acumulado ronda los 900 m. No está nada mal para una caminata sin grandes pretensiones… Yendo ligeros las 7 h podrían ser 6, tal vez menos, y llegaríamos a tiempo de zamparnos una buena ración de pulpo. Con esta idea continuamos por las calles del pueblo, siguiendo las marcas amarillas y blancas.

Dejamos atrás las casas y seguimos por pistas que se adentran (O) en el amplio valle del río del Puerto, cuya cabecera está tomada por la niebla. Un breve descenso nos lleva hasta el río, que cruzamos por un puente (10.39 h, 1467 m). La pista, ahora medio camino, continua por el otro lado (O) elevándose en suave subida por laderas de hierba y matorrales, fragmentadas por márgenes de piedras. De momento todo es muy fácil. Simplemente seguir el camino y las marcas del PR. El ascenso nos aleja del valle principal y nos dirige a la entrada de otro que sale a la izquierda. Llegamos al mismo por un amplio collado donde hay un indicador metálico (11.05 h, 1562 m). Este señala una fuente cercana (derecha, N) y la continuación de la ruta del Cornón (recto-derecha,NO) para la que da un tiempo de 3h 40 min que nos parece exagerado.

La senda desaparece en la hierba y  no vemos mas marcas. Seguimos por una pista que sale al oeste y se adentra en el valle. Pronto nos damos cuenta de que no vamos bien. Tras mirar el mapa y la guía, dejamos la pista  y subimos (NE) por una ladera de matorrales en busca del PR. Lo encontramos 50 metros mas arriba. Esta claro que, al no conocer la zona ni disponer de referencias orográficas, habremos de ir muy atentos en los tramos sin senda ni balizas. 

Continuamos por el camino que ahora atraviesa un ginestar denso y mojado del que salimos empapados. Poco después llegamos a un collado donde nos atrapa la niebla (11.29 h, 1700 m). La excursión cambia de carácter. Con visibilidad escasa o nula avanzamos al oeste por un terreno ondulado difícil de describir. Por suerte el camino es claro y las marcas de pintura se siguen bien. Tras dejar atrás una especie de valle-canal donde hay una cueva, realizar un flanqueo a media ladera y atravesar una amplia canal con llanos herbosos, la senda sube a un collado  donde no se ve nada (Alto Prefustes, 11.59 h, 1794 m). Hemos recorrido algo menos de 2/3 de la ruta.

El camino desciende  por un valle herboso, cruza una canal y se hace confuso... Las visibilidad es muy reducida. Nos movemos guiados por el plano, la brújula y el altímetro. Hacía tiempo que no nos encontrábamos en una situación de este tipo. Es excitante y divertido jugar a encontrar el camino. De cuando en cuando un hito, una marca amarilla y blanca, un resto de sendero o un poste señalizado, indica que no nos hemos perdido. Todo va bastante bien. Pero en mas de una ocasión nos sentimos perdidos y hemos de detenemos, resituarnos sobre el mapa y decidir por donde continuar. De este modo, vamos navegando sin ver por las laderas herbosas situadas en las inmediaciones de la pirámide casi perfecta del Cornón.

Tras dejar atrás una zona de lomos y pequeñas canales de hierba y matorrales, llegamos a una torrentera (12.40 h, 1908 h). Mas allá de la misma el terreno se hace rocoso y el sendero claro y marcado con hitos. La cosa se anima. Remontamos varios escalones pedregosos. Cruzamos alguna tartera. Pasamos cerca de unas bandas rocosas. Suponemos que son parte de los farallones de la vertiente norte del pico del Asta, una punta abrupta y afilada vecina del Cornón. La travesía por esta zona caótica y mineral finaliza bruscamente tras un tramo horizontal, al pie de una ladera de fuerte inclinación que la senda remonta en lazadas (13.05 h, 2065 m). Por altura y posición debemos de estar bajo la pirámide final del Cornón. Debido a la puñetera niebla no vemos la cumbre, pero seguro que está casi a tocar de mano.

Con buen ánimo iniciamos el que creemos es el último ascenso. El costarrón es durísimo. Pero el camino esta bien trazado y se gana altura con relativa comodidad. A medida que subimos la niebla se hace menos densa y el ambiente se ilumina. Hasta nos da una semi-sol.  De repente, en pocos metros, todo cambia. Salimos de las nubes y entramos en un escenario dominado por el sol y la temperatura agradable. Por debajo y al norte se abre un mar de nubes. ¡Que bonito! Una cincuentena de metros mas arriba, vemos el poste geodésico de la cumbre del Cornon, que alcanzamos poco después (13.21 h, 2187 m). Con paradas (que no ha habido tantas) hemos tardado 2h 54min desde el Puerto de Somiedo (la guía da 2h 50min). Todo va “on time”, o lo que es lo mismo, se mantiene viva la esperanza de volver a tiempo de poder zamparnos la anhelada ración de pulpo.

¡Que bien se esta en la cumbre del Cornon! Temperatura agradable, sol, sin viento, buenas vistas al sur, al norte una inmensa alfombra de algodón... Comemos, bebemos, descansamos, hacemos fotografías, video… Hasta firmamos en el libro de registro (algo que nunca hacemos) que se encuentra en el interior de un curioso buzón de metal con forma de chimenea. Estaríamos un buen rato aquí, sentados o tumbados a la bartola. Pero el recuerdo del pulpo nos incomoda. Además queremos darle un tiento al agudo pico del Asta, que al bajar la niebla de cota ha quedado medio al descubierto. Así que, tras permanecer cerca de 40 minutos en la cima, nos vamos para abajo (13.58 h).

En 10 minutos nos plantamos al pie de la pirámide cimera. Continuamos por el camino que en horizontal recorre el collado-cordal que separa el Cornón del Asta. Cuando el PR empieza a bajar, lo abandonamos para dirigirnos (E) al Asta (14.09 h, 2060 m), cuyo aspecto inaccesible contrasta con las formas redondeadas y bonachonas de su vecino el Cornón. No tenemos ni idea de por donde va la vía de ascensión. Así que vamos por donde nos parece. Esquivamos por la izquierda (N) una primera sección abrupta de la cresta y nos situamos en el collado-brecha que precede la mole rocosa central del pico. En lo alto de la misma hay algo que podría ser un buzón que suponemos señala la cima. El acceso directo desde la brecha a la arista cimera comporta superar una pared vertical de aspecto nada fácil. Así que bajamos por la canal de la vertiente sur y flanqueamos por debajo de los muros de esta cara hasta una nueva canal herbosa. Subimos por la misma y alcanzamos un collado situado al este de la cima. Teníamos la esperanza de encontrar un ascenso fácil al punto mas alto. Pero no es así. Una placa rocosa cubierta de liquen negro y resbaladizo, de unos 60º de inclinación y una quincena de metros de altura defiende el acceso a la cumbre. ¡Putada!

Esta dificultad inesperada hace que Encarna pase de la cima. Yo dudo. No llevamos cuerda y las suela de las botas casi no tiene relieve. Decido probar. Me saco la mochila y encaro la pared. Cogiéndome con las manos al borde izquierdo de la placa y con los pies en adherencia sobre la misma (hay pocos apoyos y con el liquen no son de fíar) progreso poco a poco en babaresa. La escalada no es difícil (II/II+) pero si expuesta y sostenida. Con la adrenalina a flor de piel alcanzo la cima del Asta y me yergo junto la especie buzón abierto y oxidado de la misma (14.36 h, 2078 m). Unos instantes de descanso, un par de fotografías y vuelvo por donde y como he venido. De bajada los movimientos son menos naturales y me siento menos seguro. Pero todo va bien. En un par de minutos vuelvo a estar en el collado desde donde Encarna ha seguido y fotografiado mi “machada”. Yo me siento feliz y muy satisfecho.

Siguiendo nuestros pasos de subida, volvemos al collado Cornón-Asta (14.54 h). Subir al Asta nos ha costado tres cuartos de hora. ¡Hay el pulpo…! Tras un breve alto emprendemos el retorno por el PR. Sigue habiendo niebla, pero menos, y podemos ver parte del entorno por pasa el camino. Caminamos a buen ritmo y casi sin parar. A las 15.26 h llegamos al Alto Prefustes. A las 16.05 pasamos por el collado donde esta mañana nos cogió la niebla. A las 16.19 h estamos en el cartel de la fuente. Finalmente, a las 16.45 h llegamos a el Puerto de Somiedo. La feria hace rato que acabó. Ya no hay coches, ni paradas, ni gente. De las pulperías solo queda parte del entoldado que están desmontando. Por el suelo hay cajas que los perros se disputan. Adiós a nuestra ración de pulpo…

Con pena y resignados vamos hasta el coche, nos cambiamos de calzado y partimos hacia San Emiliano. En el bar del hostal intentamos aliviar nuestra tristeza con unas cervezas y algunas tapas. Después vamos a la habitación, nos duchamos y pasamos la tarde leyendo, pasando fotos al ordenador y viendo la televisión. A eso de las 21.30 h bajamos al restaurante con ánimo de resarcir nuestra desgracia. De primero un buen plato de chorizo, cecina y queso curado de la tierra. De segundo un estupendo chuletón. Todo  acompañado con pan y buen vino de la tierra. Quedamos tan llenos que nos olvidamos de los postres y pasamos directamente al café. ¡Joder como nos hemos puesto! Casi no nos acordamos del pulpo. Eso sí, mañana pesaremos un par de kilos mas. Pero no pasa nada. La meteo da buen tiempo y seguro que los eliminaremos con una buena excursión…Y es que como dice el refrán, “ a las penas puñaladas”…


La ruta en imágenes
(Aconsejamos ver como como presentación -mas calidad- . Para ello pulsar en la foto y después el botón "pantalla completa")


EniEn - Julio 2011