Rutas e historias de montaña mas o menos normales, y alguna cosa mas…

miércoles, 10 de agosto de 2011

ONCE DIAS EN BABIA. UNA CIRCULAR SORPRENDENTE

Posiblemente, la salida mas sorprendente de nuestra estancia en Babia, fue el recorrido del cordal que une el Morronegro con la Peña Azmón. Se trata de una ruta circular “de libro” con origen y final en el pueblo de Torrestío, en la que se pasan por cuatro cumbres. La excursión, de media jornada, no tiene complicaciones y si muy buenas vistas. Pero lo que mas nos gustó fue el trazado del itinerario, tan bonito como espectacular, y el carácter del mismo, que refleja muy bien las características de los montes de Babia. Del todo recomendable…

MORRONEGRO, LA LOMA, EL ARCA y PEÑA AZMON

Fecha
PRINCIPIOS DE VERANO- Lunes 4 de Julio 2011
Asistentes
Encarna,Enric
Zona
Cordillera Cantábrica. Babia. León
Inicio ruta
Torrestío (centro del pueblo) – Desde san Emiliano seguir la LE481 que va al puerto de la Ventana, hasta el Km 10.5. Ahí sale una carretera estrecha que, en unos 4 Km, lleva a Torrestío.
Final ruta
Recorrido
Torrestío-Pista valle Vallverde–Camino del collado del Queixeiro-Picu Pielda-Collado de Morronegro- Morronegro-Morronegro S-La Loma - El Arca - Peña Azmón - Cordal N Peña Azmon - Pista-Torrestío 
Noche
No
Horario
Total
5h 42 min
Efectivo
 5 h aprox
Cota (m)
Mínima
 1355 (Puente entrada Torrestío)
Máxima
2151 (Morronegro, cima N)
Climatología
Buen tiempo
Nieve-hielo
No
Desnivel (m) (1)(2)
Ascenso
 1035
Descenso
 1035
Distancia (Km)(1)
11.6 Km
Dific.Física
Media
Dific.Orientación
Baja
Dific.Psicológica
Baja
Dific.Técnica
Baja
Material
Senderismo
Cartografía
“Cordillera Cantábrica. Parque Natural de Somiedo”,1:60000,Ediciones Adrados, 1999
Bibliografía
No disponemos de ninguna información
Valoración
Fácil y muy bonital ruta circular de media jornada, que enlaza 4 cimas de un mismo cordal. Un recorrido magnífico. Absolutamente recomendable.
Comentarios
El descenso de la Peña Azmón es muy terreno muy incomodo y pide calma y paciencia.
De vuelta aconsejamos comer en el bar de Torrestío.
Track (en formato gpx):
(1) A partir del track con CompeGPS Land.  (2) Considerando variaciones mínimas de altura de 2 m


Lunes 4 de Julio. Nos fijamos en el Morronegro el día de las Ubiñas. Nos volvimos a fijar desde la cumbre de Peña Orniz. Fue suficiente…Decidimos hacer un hueco en nuestras vacaciones para visitar esta montaña de forma cónica y tonos oscuros. Hoy es el día…

Nos levantamos a una hora razonable, desayunamos, salimos del hostal y cogemos el coche. El viaje es corto (algo menos de 12 Km) y el tiempo espléndido. Unos minutos antes de las 8.30 h llegamos a Torrestío, un precioso pueblo situado a la sombra del pico Morronegro y de la Peña Azmón. Aparcamos en el centro del pueblo, una decenas de metros por delante de una casa rural y un bar-restaurante con muy buena pinta, donde hoy queremos comer. Cogemos agua en una fuente-abrevadero que hay a la derecha. En una pared nos sorprende una señal de tráfico de “peligro gallinas”. Un enorme pastor-leones duerme bajo un tejadillo cercano. Tres ancianos nos observan con curiosidad mientras nos ponemos las botas y acabamos de montar las mochilas. Cuando empezamos a caminar (8.35 h, 1365 m) nos saludan con una amplia sonrisa. Tengo la sensación de que el día promete…

Seguimos por la calle principal (O). Tras una breve bajada, cruzamos el río por un puente y subimos hasta un desvío al nivel de la última casa del pueblo (cartel informativo, 8.41 h, 1382 m). La pista de la derecha va al collado de la Farrapona. Tomamos la de la izquierda (O-SO). Después de una breve pero fuerte subida, la pista se suaviza y entra en la vertiente izquierda (orográfica) del valle de Vallverde. La figura oscura del Morronegro (que bien le va el nombre) y, mas a la izquierda, del cordal que finaliza en la Peña Azmón, son bien visibles. Seguimos la pista (horizontal o en suave ascenso) durante algo menos de 2 Km.  Después la dejamos (9.15 h, 1502) y bajamos por los prados de la izquierda hasta el río (9.17 h, 1495 m). Al otro lado del cauce tomamos un sendero que se ve de lejos.

El camino se sigue sin grandes problemas (en general esta marcado, hay hitos y postes-baliza). Con una subida cómoda y discontinua por terreno herboso nos lleva al SO. Dejamos a la izquierda las laderas y montículos de la falda del Morronegro, que cada vez nos parece mas alto y altivo. La senda se dirige al collado del Queixeiro, donde finaliza el valle de Vallverde. Pero no llegamos hasta el mismo. En una hoya herbosa que hay poco antes del collado, dejamos la senda (9.50 h,1732 m) para remontar ladera de la izquierda (SE), en busca del cordal occidental del pico Pielda. La inclinación del terreno y las zonas de arbustos convierten la subida en dura y algo ingrata. Ya en el cordal, continuamos a la izquierda para esquivar por el norte la cima chata y sin carácter del Pielda. Un breve descenso y llegamos al amplio y pedregoso collado de Morronegro (10.19 h, 1931 m).

Delante nuestro la cara oeste del Morronegro se muestra desafiante. Son 220 metros de empinada ladera de piedras negras, arbustos y algún resalte rocoso. Sin detenernos iniciamos el ascenso. Una senda que sube en lazadas señalizada con hitos hacen que la subida sea mucho mas rápida y cómoda de lo esperado. Pronto el collado queda atrás y abajo, y el pico de Pielda se ve como una simple loma. Sin nada especial que contar, tras media hora de ascensión alcanzamos el poste geodésico que jalona la cumbre norte y principal del Morronegro (11.48 h, 2151 m).

La situación de esta cumbre le convierte en un mirador privilegiado de las cumbres y valles de Babia. El macizo de las Ubiñas al completo y el cordal que se desprende del mismo al norte, con cimas como el Colines, la Peña del Ranchón o el Socellares, que realizamos hace unos días. El Montihuero, la Peña Orniz y otras cumbres que no conocemos. Dedicamos especial atención al cordal por el que continua nuestra ruta, con los picos de La Loma, el Arca y la Peña Azmón. Nos sorprende su aspecto sencillo y espectacular a la vez, con mucho ambiente. También algo largo… Esto nos hace pensar en que habremos de apretar el paso sin queremos llegar a Torrestío a tiempo de que nos den de comer en el bar-restaurante. Nos gustaría estar un buen  rato en esta preciosa cumbre, pero no hay tiempo que perder. Hacemos las fotos de rigor y abandonamos la cumbre en la que hemos estado apenas 5 minutos…

Un sencillo cordal-cresta nos lleva (SE) hasta la cima sur del Morronegro (11.55 h, 2138 m). Un par de minutos para hacer unas cuantas fotos y seguimos adelante. Bajamos por una empinada ladera de hierba y piedras, primero al NE, después E, y alcanzamos un ancho collado (12.11 h, 2018 m). Continuamos (E) por un ancho cordal (trazas de senda) que, después de dos pequeñas elevaciones, finaliza en la doble punta rocosa del pico La Loma. Primero visitamos la derecha ( S,12.23 h, 2059 m). Después vamos a la izquierda (N, 12.25 h, 2062 m), algo mas alta y con hito cimero. Las rocas de marmóreas de color blanco y negro dan un aire especial a esta cumbre. Se esta bien. Nos detenemos para comer una barrita. Un cuarto de hora mas tarde volvemos a la carga (12.40 h).

Un descenso muy empinado e incómodo (N) por una ladera cubierta de matorrales que ocultan agujeros y pequeños muros (atención) nos lleva, un centenar de metros mas abajo, a terreno mas franco y llano. Giramos a la derecha (E) y, sin haber de fijarnos donde ponemos los pies, alcanzamos un amplísimo collado donde las zonas de tierra y piedra se alternan con las de vegetación (12.55 h, 1920 m). El cordal se convierte en una amplia ladera rematada por las torres rocosas del pico del Arca. Llegar al pie de las mismas no tiene mas complicación que ir esquivando arbustos y, al final, superar una  tartera algo incómoda. Una sencilla trepada por una canal y una brevísima cresta nos dejan en la cima del Arca (13.09 h, 2003).  Al este, las vistas del macizo de las Ubiñas y sus alrededores son sensacionales. Al oeste el Morronegro se alza altivo y mas alejado de lo que esperábamos. Y es que este maravilloso cordal es mas largo de lo que parece. Y aún nos queda un trozo hasta su final en la cima larga y achatada de la Peña Azmón que vemos tenemos delante (N).

De nuevo el reloj y el objetivo de una buena comida nos hacen renunciar a un alto mas que justificado. Unas cuantas fotografías (en lo que va de día llevo hechas mas de doscientas) y reemprendemos la marcha. Lo mas cómodo y rápido es bajar por donde subimos. Pero preferimos crestear al norte para subir la última cumbre del tridente del Arca. El descenso es sencillo pero pide cuidado (huecos entre rocas tapados por los arbustos). Después una trepada corta y divertida nos lleva a la punta norte (13.18 h, 1990 m). Cinco minutos del alto y nos vamos para abajo. Próxima parada Peña Azmón.

Descendemos del Arca (O-NO) por una ladera de rocas y arbustos. Nos lleva al extremo izquierda (S) de una curiosa cresta rocosa que, a modo de puente, salva la depresión natural que forma el terreno y lleva al inicio del cordal de la Peña Azmón (13.29 h, 1937 m). Su recorrido (N), muy fácil (caminar) pero mas largo y entretenido de lo esperado, se suma a las ya numerosas sorpresas que nos esta deparando esta excursión. Tras el mismo, toca recorrer un amplio cordal-ladera (NE) que de lejos parecía horizontal y ahora vemos que no lo es tanto. En el extremo del mismo un gran hito señala la cima de la Peña Azmón, la última del día (13.49 h, 1955 m). Al norte, en el valle, las casas de Torrestío se ven muy a mano, casi olemos los huevos con chorizo y la cecina con aceite de oliva. Lo que queda es todo bajada, en parte por pista. Aun no son las dos, por lo que debería de haber tiempo de sobras de llegar para comer. Pero la ruta nos reserva una última sorpresa…

En montaña hablar de lógica es mucho hablar. La lógica dice que una cima como la Peña Azmón, con un hito tan mayúsculo, debería tener una senda mas o menos aceptable que subiera desde el pueblo mas cercano, que es Torrestío. Pero el dichoso caminillo no aparece en el plano ni en el terreno. En otras circunstancias, este contratiempo nos complacería. Pero ahora, ponernos el disfraz de “sabuesos montañeros” y liarnos a husmear contra el reloj una ruta de bajada en un terreno agreste que no conocemos, no nos satisface demasiado. Pero no hay otra salida…

Dejamos la cima para bajar al norte por una cresta estrecha, empinada y algo vertiginosa. En la misma se dibujan algunas huellas de paso de animales que no tienen continuaidad. Ningún hito, ni sendero decente. Se baja fácil, sin problemas (caminar con cuidado), pero con la incertidumbre de podernos meter en un bonito embolado. A la  derecha (E) hay una vertiente pedregosa con algún resalte que no nos gusta nada. A la izquierda (O) la ladera cubierta de una tupida maraña de arbustos baja no sabemos a donde ni como. Mal rollo… De momento lo mejor es seguir por donde vamos. El descenso es forzosamente rápido. En poco tiempo perdemos 150 metros de desnivel y alcanzamos una sección en que la cresta es casi horizontal. Con cierto temor por lo que podamos encontrar, vamos hasta el extremo norte de la misma y miramos hacia abajo (14.12 h, 1782 m). La buena noticia es que hasta la pista (aparentemente cercana) no hay cortados. La mala es que la ladera es muy empinada y con bastante mala pinta. “Esto esta hecho”, le digo a Encarna y empezamos a bajar por la izquierda. Como dice el refrán, “a mal tiempo buena cara…”.

En nuestro diccionario montañero se ha inventado un nuevo calificativo. De igual forma que “tramo jabalí” describe una zona donde te has de pelear con la vegetación para poder avanzar, en adelante cuando digamos “bajada Azmón” nos referiremos a un descenso por una ladera sin cortados, cuya inclinación, inestabilidad del terreno y vegetación, te hace ir al límite de la caída y con los dientes apretados. Pues bien, el descenso de la ladera es una auténtica “bajada Azmón” que nos tiene entretenidos y emitiendo juramentos durante un buen rato. Para adornar el pastel, ya bastante abajo nos topamos con unas bandas de cortados que no estaban en el guión, que nos obligan a hacer un rodeo por la izquierda con pequeña subida incluida. Como colofón, llegando a la pista prometida, el cruce de un pequeño barranco infectado de zarzas, matorrales pinchosos y hierbas altas, que al moverlas desprenden nubes de pequeños mosquitos que se te meten por todas partes, pone un punto jabalí de primerísimo nivel a una sección de la excursión que podría haber firmado el mismísimo marqués de Sade. Lo mejor y mas inexplicable de todo es que, a pesar de todos estos contratiempos, nos lo hemos pasado bien. Decididamente somos bastante rarillos…

Tal como estaba previsto, con la llegada a la pista (14.47 h, 1537 m) se acaban las dificultades, pero no la excursión. Seguimos la pista que con una lazada sube hasta una zona llana situada a la derecha (O) del Cueto, donde hay una antena. La vista de la cresta de la Peña Azmón y de la ladera por donde hemos bajado hace poca justicia a lo que en realidad son. La pista gira a la derecha (N) y se encamina a Torrestío con algunas lazadas, que atajamos para llegar al pueblo después de un largo flanqueo a la derecha, forzado por varias líneas de alambradas. Como si no estuviéramos satisfechos con las muchas sorpresas del día, al entrar en el pueblo cogemos una calle equivocada que pasa al lado de la iglesia (cuya torre es preciosa) y hemos de volver atrás al ver que no hay por donde cruzar el río. Finalmente, encontramos un puente (1355 m) que nos permite salvar el cauce y nos deja en las primeras casas de la localidad. Son las 15.13 h. ¿Llegaremos a tiempo de que nos den de comer? A paso ligero recorremos la calle asfaltada. Faltan veinte metros, diez, cinco, hemos llegado. Nos extraña que no haya nadie en las mesas exteriores. Pulsamos la puerta, pero no se mueve. Entonces caemos en que… ¡Mierdaaaa, es lunes! Día de descanso semanal… Es la última sorpresa de la excursión, y la que menos gracia nos hace…

Se ha perdido una batalla, pero no la guerra. A toda prisa seguimos calle arriba y llegamos al coche. Por cierto, final de la excursión (15.17 h). Sin perder un instante y sin sacarnos las botas nos metemos dentro. Después de varias horas al sol el interior es un horno. Maldita hora en que escogimos la puta tapicería de piel… Partimos de inmediato a San Emiliano. Aun hay tiempo...

Veinticinco minutos mas tarde ocupamos una de las mesas del restaurante del hostal. Estamos acalorados, con cara de satisfacción y una jarra de cerveza bien fría en la mano. Esta vez no ha habido sorpresa y hemos podido salirnos con la nuestra. No tardan en servirnos un platazo de cecina con aceite oliva. Empieza la fiesta… Respecto la comida en Torrestío no se nos ha olvidado, que aun estaremos unos días mas en Babia. Las espadas siguen en alto…

La ruta en imágenes
(Recomendamos ver como como presentación -mas calidad- . Para ello pulsar en la foto y después el botón "pantalla completa")


EniEn - Julio 2011

lunes, 8 de agosto de 2011

ONCE DIAS EN BABIA. PICOS ALBOS

La quinta salida de nuestra estancia en Babia fue al pico de Montihuero. Es un monte de formas abruptas y espectaculares, que también se conoce como Picos Albos por el color blanquecino de las paredes que defienden sus distintas vertientes. A partir del mapa y de las indicaciones de la guía de David Atela, diseñamos un recorrido circular de media jornada que nos sorprendió por su carácter montañero y por la laguna de Los Verdes, un rincón de ensueño. Absolutamente recomendable.    

MONTIHUERO

Fecha
PRINCIPIOS DE VERANO, Sábado 2 de Julio del 2011
Asistentes
Encarna,Enric
Zona
León .Cordillera Cantábrica. Babia
Inicio ruta
Torre de Babia. En la ctra CL-623 (aprox Km 83.4) tomar desvío a Torre de Babia

Final ruta
Recorrido
Torre de Babia-Pista- Laguna Los Verdes-El Canalón- Montihuero-Canal Sur-Collado Corralines-Veiga Viecha-Torre de Babia
Noche
No
Horario
Total
 5h 43 min
Efectivo
 5 h 15 min
Cota (m)
Mínima
 1290 (Torre de Basbia)
Máxima
2182 (Montihuero) 
Climatología
Buen tiempo
Nieve-hielo
No
Desnivel (m) (1)(2)
Ascenso
 915
Descenso
 915
Distancia (Km)(1)
 12.3 Km
Dific.Física
Media-Alta
Dific.Orientación
Baja-Media (si no se conoce la ruta, la primera parte del descenso es poco clara)
Dific.Psicológica
Baja
Dific.Técnica
Baja (algún paso fácil de trepada aislado en la canal de acceso -opcional- al cordal cimero)
Material
Alta montaña estival.  Casco aconsejable en algún tramo descompuesto
Cartografía
“Cordillera Cantábrica. Parque Natural de Somiedo”,1:30000,Ediciones Adrados, 1999
Bibliografía
“Cordillera Cantábrica Central y Occidental”,Itin.36a, David Atela, Ed.Desnivel, 2010
Valoración
Magnifica ruta circular a una gran cumbre de apariencia inexpugnable. Ambientazo y buenas vistas.
Comentarios
La laguna de Los Verdes es un rincón de ensueño, de lo mejor que hemos visto en la zona.
La subida por el Canalón a la cima y la bajada por la canal sur no tienen desperdicio.
Track (en formato gpx):

(1) A partir del track con CompeGPS Land.  (2) Considerando variaciones mínimas de altura de 2 m


Sábado 2 de Julio. Un día mas el tiempo se presenta espléndido. Hoy queremos comer en el restaurante del hostal donde nos hospedamos, por lo que madrugamos un poco para poder estar de vuelta alrededor de las 15.00 h. Nuestro objetivo es el Montihuero (o Picos Albos), una preciosa montaña que descubrimos ayer (camino de la Peña Orniz), cuya estampa nos robó el corazón. Queremos hacerla en travesía circular desde Torre de Babia. No sabemos bien lo que nos vamos a encontrar, pero no solo nos es igual, sino que es un aliciente mas…

El viaje de San Emiliano a Torre de Babia es corto. A las 8.30 h aparcamos en la entrada del pueblo. Poco después empezamos a caminar (8.36 h, 1290 m). La primera parte de la excursión coincide con la ruta balizada de la Laguna de las Verdes (carteles en el pueblo y postes-balizas de cuando en cuando). Salimos del núcleo urbano por una pista cementada. El río queda algo a la derecha. Tras dejar a la izquierda y entre unos árboles, las ruinas de una torre medieval de defensa que da nombre al pueblo, y pasar junto algunas casas, la pista (ya de tierra)  gira a la izquierda, cruza el río y continua en suave ascenso hacia el norte por la orilla derecha (orográfica) del valle. Delante y algo a la izquierda, los contrafuertes de la caras S y SE del Montihuero se alzan centenares de metros mas arriba.

No tardamos en encontrar una fuente de reciente construcción, en la que el agua cae formando una bonita cascada (8.53 h, 1345 m). Continuamos por la pista. Poco a poco se adentra en el valle, coge altura y gira a izquierda cruzando las faldas áridas y pedregosas de la vertiente oriental del Montihuero. Tras dejar a la derecha un ramal muy marcado, que baja a la derecha y pasa al otro lado del valle (9.14 h, 1421 m), la pista nos lleva al oeste. Las vistas de los paredones de nuestra montaña cada vez son mas notables. Por debajo de los mismos, un enorme rebaño de ovejas se desplaza en busca de zonas de pasto. Un último tramo, primero horizontal, después en ligero descenso, nos lleva a un rellano cubierto de estiércol donde finaliza la pista (9.51 h, 1618 m, aprox 4.5 Km desde que empezamos a caminar ). Unos metros mas allá hay un pequeño refugio de pastores. La excursión, hasta ahora algo monótona y aburrida, cambia de carácter.

Un tenue sendero y algunos postres-balizas nos guían en el ascenso (NO) de las laderas de hierba que hay detrás del refugio. Llegados a una zona mas llana descendemos por terreno herboso hasta el río. Pasamos a la otra orilla. Seguimos paralelos al cauce (O), en busca de una amplia y marcada escotadura, que alcanzamos tras cruzar una incómoda zona de canaleras terrosas (10.15 h, 1728). La sorpresa es mayúscula. Delante tenemos un lago totalmente cubierto de matas que sobresalen del agua y le dan un intenso color verde, que contrasta con los tonos grises y marrones del entorno mineral de los alrededores. La laguna de las Verdes. Que maravilla…

Después de medio fundir la cámara haciendo fotografías, cruzamos la salida de aguas del lago y nos detenemos en unas rocas que hay unos metros por encima (10.20 h, 1725 m). Comemos, bebemos, hacemos mas fotos… Nos parece increíble poder estar absolutamente solos en lugar como este un sábado por la mañana de Julio. Aunque bien pensado, aún es pronto para los turistas…

Tras un cuarto de hora de parada (10.35 h) reanudamos la ascensión. Nos encontramos en el extremo inferior izquierdo de una ancha y empinada canal tarterosa conocida como “el Canalón”, que finaliza en la orilla izquierda (S) de la laguna. El itinerario continua por esta lengua pedregosa, que como una enorme cicatriz, separa importantes muros calcáreos. Una traza de paso que asciende en diagonal, atraviesa la canal y, con algunas variantes (hay varias líneas de hitos), la remonta por su orilla derecha. El terreno es pendiente, pero gracias a la senda (cortas lazadas) se sube bien. Ganamos desnivel mucho mas fácil y rápidamente de lo esperado, en un entorno con mucho ambiente. Nos situamos bajo unas bandas rocosas que, guiados por los hitos, salvamos por una especie de repisa que asciende en diagonal a la derecha. Enseguida llegamos a una gran zona de nrellanos que no se ve desde el lago (11.03 h, 1916 m).

Hacemos un breve alto para estudiar la continuación de la ruta. Es bastante evidente. Hemos de subir directamente al SE, en busca de una canal de aspecto descompuesto pero fácil, que alcanza el que suponemos es el cordal cimero del Montihuero. Una leve huella de paso que sube en esa dirección, y algunos hitos, refuerzan nuestro razonamiento. Así que por ahí vamos. Hasta la canal la subida no tiene ningún problema y esta amenizada por varios rebaños de sarrios. Después el sendero se difumina y son los hitos los que marcan el itinerario, que va un poco a la izquierda de canal. La suela de mis botas esta muy gastada y me da reparo meterme en fuertes laderas de hierba. Así que optamos por la canal. Esto supone superar varios tramos de tierrecilla o roca descompuesta (no se que es peor) bastante incómodos, con algún paso aislado de trepada fácil (I). Cuando salimos de la canal y enfilamos la ladera de hierba en busca del cordal cimero, pensamos que fue un error no seguir los hitos. No siempre se acierta…

Finalmente llegamos al ancho cordal occidental del Montihuero (11.38 h, 2100 m). Unas decenas de metros mas abajo vemos la amplia escotadura del collado de los Ortigales (situado a 2056 m). Seguimos subiendo al este, con la cumbre ya a la vista. Un pequeño rellano, una breve cuesta rocosa y alcanzamos el poste geodésico de la cima (11.49 h, 2182 m).

Al igual que nos paso en la Peña Orniz, aquí también nos atacan los insectos. Esta vez hacen los honores un combinado de pequeñas moscas y hormigas voladores. Estoicamente y procurando no abrir la boca, aguantamos cerca de un cuarto de hora. Hacemos fotos, observamos el paisaje (que no describo, ver fotografías) y, con cuidado, bebemos agua de las cantimploras. Después nos vamos para abajo (12.03 h), y como ayer, enseguida nos libramos de los bichos…

Descendemos por el ancho cordal sur de la montaña, cerca del borde de los importantes precipicios que se abren a la izuierda. Un sedero discontinuo y algún que otro hito, nos hacen pensar que la ruta de bajada será bastante clara. Pero nos equivocamos… Llegados a la amplia meseta herbosa y circular de las Eras de Montihuero (12.18 h, 2085 m) todo rastro de camino desaparece. La meseta presenta cortados, o fuertes desniveles de mal bajar, al este y al sur. Sólo al oeste una ladera amplia y empinada ofrece un posible descenso, no sabemos hacia dónde... Por eliminación está claro que hemos de ir por ahí. La pregunta es si lo hacemos mas o menos alejados de la línea de cortados que hay al sur. Tras deambular de aquí para allá buscando sin éxito indicios de la ruta, decidimos fiarnos del mapa (marca una línea de itinerario). Empezamos yendo cerca del cortado, atentos a  algún posible descenso directo en el mismo. Nada. Después giramos a la derecha, para bajar en diagonal por un terreno herboso y bastante tieso, aprovechando las pequeñas repisas terrosas que hay entre la hierba. Hasta llegar al eje de la canal pedregosa que baja al sur del collado de los Ortigales…

Continuamos bajando por la canal (no hay otra alternativa). Esta atraviesa una banda de paredes y no sabemos si tiene continuidad o queda cortada. La incógnita se mantiene durante unos minutos, hasta que, tras alcanzar la parte mas estrecha, podemos ver lo que hay mas abajo. “Ningún problema. Hay continuidad” esta dos frases que le digo a Encarna, que espera expectante mas arriba, rebajan de golpe una tensión que se ha ido acumulando desde que abandonamos la cima. Esquivando piedras mas o menos grandes, y salvando algún pequeño resalte rocoso, descendemos por la canal hasta que muere en una ladera (al final rodeamos por la derecha un tramo mas vertical de roca rota).

Ya en la ladera (12.58 h, 1826 m) la ruta es evidente. Flanquear largamente a la izquierda (E-NE) por debajo de la cara suroeste del Montihuero e ir en busca de unos caminos que se dirigen al ancho collado de Corralines. Llegamos al mismo sin mas problema que el intenso calor y una odiosa alambrada que hay en el collado, que pasamos al modo pseudo-marine (13.17 h, 1755 m). Ahora toca cambiar de vertiente de la montaña (pasamos a la sureste) e iniciar el descenso que ha de llevarnos a la pista que recorrimos hace unas horas.

Desestimando una sendas claras y tentadoras que van a la izquierda, bajamos directamente por una canal. Primero herbosa, después llena de matorrales, al final con algún tramo rocoso e incluso “jabalí”, nos deja en unos rellano herbosos (según el mapa Veiga Viecha, 13.41 h, 1570 m). Un incómodo descenso en diagonal a la derecha, enlazando campos y escalones de tierra y arbustos, nos dejan en una vieja pista que va a una pequeña cabaña que hay unos metros mas arriba (13.46 h, 1523 m). Seguimos la vieja pista y sus lazadas (mal terreno para atajar). Situados en la vertical y relativamente cerca de la pista que viene de Torre de Babia, bajamos campo a través por lo alto de un espolón de tierra y hierba.Nos lleva directos a la calzada de tierra, unos metros mas arriba de la fuente-cascada, donde saciamos la sed y nos refrescamos como Dios manda (14.01 h, 1361 m).

Tras unos minutos de agradabilísima parada, reemprendemos la caminata pista abajo, frescos, relajados, satisfechos,contentos… En algo menos de un cuarto de hora llegamos al coche (14.18 h). Así finaliza esta estupenda excursión-travesía al Montihuero o Picos Albos.

Tal como queríamos, cuando llegamos a San Emiliano, el restaurante del hostal está abierto. Sin ningún reparo nos zampamos una estupenda comida en la que recuperamos de largo las calorías perdidas durante la ascensión. Después vienen la ducha, la siesta y, a última hora de la tarde, un paseíto por el pueblo fotografiando casas, flores y cigüeñas. Que buenas son las vacaciones…     

La ruta en imágenes
(Recomendamos ver como como presentación -mas calidad- . Para ello pulsar en la foto y después el botón "pantalla completa")

EniEn - Julio 2011