Rutas e historias de montaña mas o menos normales, y alguna cosa mas…

martes, 26 de marzo de 2013

HOTEL PUIGMAL

ACAMPADA EN EL PUIGMAL   


Este invierno ha sido prácticamente nulo en salidas de alta montaña. El tiempo, el trabajo y, sobretodo, el estar de reformas bricolageras en casa, han tenido la culpa. Nos queda el consuelo de revisar nuestros relatos de excursiones de otros años pensando que vendrán épocas mejores... Uno de los escritos que hemos releído recientemente trata de una actividad tan curiosa como original que realizamos en Abril del 2007, cuando se nos ocurrió acampar en la cima del Puigmal. La experiencia fue dura, bonita y estimulante. De esas que se recuerdan con una sonrisa...

Como que la ruta de ascensión del Puigmal desde Nuria es archiconocida y esta muy bien descrita en infinidad de guías y entradas de Internet, no ponemos el acostumbrado cuadró técnico de la excursión. La verdad es que no sabríamos que escribir en algunos de los apartados del mismo. Fue una actividad difícil de catalogar, que aconsejamos realizar si se dispone del equipo adecuado y si se tiene un mínimo espíritu romántico y aventurero. Dormir en tienda, con nieve y absolutamente solos, en lo alto de una de las montañas mas elevadas y frecuentadas de nuestra geografía, no fue nada del otro mundo. Pero tuvo mucho encanto. Durante unas horas, nos hizo sentirnos un poco diferentes y algo mas vivos. Estuvo muy bien... 











Hotel Puigmal. Categoría de mil estrellas y una luna. Una sola habitación,muy reducida. Cuarto de aseo enorme, pero sin sanitarios, ni agua corriente. Vistas fantásticas…

Acampar con nieve en la cima del Puigmal es una experiencia gratificante, diferente… Lo importante es la noche, no lo que se hará mañana. Al igual que una suite exclusiva, la estancia no es nada barata, y no hablo sólo de dinero. Aparte del equipo adecuado (que vale lo suyo), se ha de vencer  la aprehensión que podamos sentir ante el hecho de dormir en altura sobre nieve, y tener moral para acarrear una pesada mochila durante mas de 900 metros de desnivel. Habitual del vivaque en mis años mozos, la edad me ha vuelto gordo y comodón, alejándome de estas prácticas montañeras. Hace algún tiempo se me ocurrió rememorar alguna de las veladas que antaño pasé en una cima, collado, cresta o pared, sin mas techo que un cielo unas veces nublado, otras tormentoso, otras tapizado de estrellas. De esta manera surgió el proyecto “Hotel Puigmal”…

Viernes 20 de Abril 2007. La semana ha sido de las que mejor olvidar. Estamos sin plan para el fin de semana, con el coche medio averiado y con un compromiso inexcusable para mañana por la mañana. Queremos salir.¿Pero como y donde? Tenemos una idea. ¿Y si pusiéramos en práctica lo del “Hotel Puigmal”? Dicho y hecho. Un minuto mas tarde estamos consultando los horarios de Renfe y su combinación con el tren cremallera que va de Ribes de Freser a Nuria. Mañana sábado llegaríamos a las 16.40 h, un poco tarde, pero podría valer…

Sábado 21 de Abril, 12.00 h. Las enormes mochilas están preparadas. La canguro de Ton (nuestro perro) avisada… Cargamos los trastos en el coche y partimos hacia la estación de Sants. El cabrito del Nissan va bastante bien. Así que decidimos arriesgarnos… Con algún  que otro tirón, y sin pasar de 100 Km/h llegamos a Ribes de Freser bajo un intenso chaparrón. Tras comer en un bar, continuamos hacia Queralbs. En el aparcamiento de la estación del tren cremallera sopesamos las mochilas. ¡Es horrible! Con tamaña carga nos será imposible alcanzar la cima del Puigmal antes de que se haga de noche. Rápidamente reconsideramos la impedimenta. Dejamos en el maletero comida, las fundas de vivac, un piolet, ropa, las raquetas y otras cosas. Pero los petates nos siguen pareciendo monstruosos (alrededor de 13 Kg). El tren se acerca. No hay tiempo para aligerar mas. Resignados partimos a toda prisa hacia la estación en medio de una fina lluvia. “Total, si el tiempo sigue así acabaremos en la zona de acampada del Santuario…”, pienso para mi mismo…

A las 15.51 h llegamos a Nuria (1965 m). No llueve, pero parece que vaya a hacerlo de un momento a otro. La niebla cubre las partes altas de las montañas. Se oye algún trueno… Hay poca gente en el santuario. Nadie en la montaña. Tenemos la sensación de que vamos a meternos en un lío. Pero en ningún momento pensamos en cambiar de plan. Me sorprende ver a Encarna tan poco preocupada… Dice que confía en mi “buen juicio”. Yo no…

Hacemos un breve alto para acabar de ajustar los mochilones, dejar a mano las capelinas e ir al aseo. A las 16.00 h empezamos a caminar. Hasta la cima del Puigmal hay algo mas de 900 metros de desnivel, la mayoría con nieve. Habremos de superarlos en menos de 4 horas si queremos plantar la tienda con algo de luz. Con el muerto que llevamos en la espalda sólo podemos caminar de una manera: despacio. El problema es que no vamos sobrados de tiempo y que nuestra forma física (sobre todo la mía) deja bastante que desear. Queremos subir por la archiconocida ruta de la Coma de l´Embut. Esperamos encontrar una buena traza y no arrepentirnos de haber dejado las raquetas en el coche.

La primera parte del recorrido esta seco. Tardamos 20 minutos en alcanzar el poste señalizado donde se separan los caminos  que van al Puigmal, uno por la Coma de l´Embut, el otro por el Collado de Finestrelles (16.20 h, 2050 m). En los picos de Torreneules el cielo está negrísimo. El chaparrón es inminente… Hacia el Puigmal las nubes también son continuas pero algo mas claras. Nos miramos sin decir nada. No hace falta. De momento no llueve. Eso es lo único que nos importa. Continuamos subiendo (SO) hacia el inicio de la canal de l´Embut (16.35 h, 2160 m). Ahí comienza la nieve. El camino sube por la ladera situada a la derecha de la canal y se ve seco. Pero preferimos ir por el fondo de la canal. El recorrido es mas bonito, y hay mas huellas…

Los primeros pasos por nieve son esperanzadores. Nos hundimos menos de lo esperado. La subida es razonablemente cómoda y fácil. Nos hemos acostumbrado a las mochilas y notamos menos su peso. Pero como dice el refrán, “poco dura la alegría en la casa del pobre”. Al ir ganando altura la nieve se hace abundante y pastosa. Frecuentemente nos hundimos hasta la rodilla, a veces mas… Hay muchas huellas, pero son de bajada y no van bien. Nos turnamos en cabeza. La verdad es que ir detrás de Encarna no me libra de hundirme, pero me descansa y relaja…

Tras superar los tres estrechamientos de la canal llegamos al inicio de la Coma de l´Embut (17.30 h, 2420 m). Delante nuestro se alza la cara NE del Puigmal. Mas o menos por su centro sube una línea de huellas en un recorrido directo y pendiente de mas de 400 m de desnivel. Otras trazas siguen el torrente de la Coma de l´Embut y, tras dejar atrás el rellano elevado donde se encuentra el pluviómetro, inician el ascenso hacia el cordal septentrional del Puigmal. Nos detenemos en una isla de rocas y estudiamos la situación. El cielo continua chungo. La parte alta del Puigmal esta tapada por la niebla. La nieve esta hecha una mierda. No hay una puñetera traza que nos vaya bien... En estas condiciones las dos rutas serán problemáticas. Decidimos subir por las mas directa pensando que, si se desata la tormenta, será mas rápida de bajar. Un criterio como cualquier otro…

Por una vez la suerte nos sonríe. Mientras sudamos la gota gorda, y nos dejamos los ánimos y alguna cosa mas remontando la ladera inacabable y pastosa, el tiempo mejora. Las nubes se abren. De cuando en cuando incluso luce un sol blanquecino. La vertiente por donde nos movemos está formada por rampas empinadas separadas por tramos menos pendientes. Al final de cada escalón acostumbra a haber un palo de colores que sobresale de la nieve. Cuando llegamos a uno nos proponemos  alcanzar el próximo en un tiempo que nunca cumplimos. Pero esto es lo de menos. Lo importante es encontrar un método para mantener vivo el interés y la moral.

Poco a poco nuestro ritmo se apaga,. Las paradas se hacen mas continuas. Los relevos en la cabeza mas habituales. Jadeos, ahogos, mocos, toses, algún que otro “joder vaya subidita”… El peso de la mochila, la calidad de la nieve, la ansiedad por que el reloj corre demasiado deprisa… Todo pasa factura al físico y al coco. Pero seguimos hacia arriba hipnotizados por la línea del cordal que, como si jugara al escondite con nosotros, aparece y desaparece entre las nubes.

A las 19.35 h alcanzamos el cordal cimero (2895 m). La niebla impide ver nada. Un viento helado y cortante nos obliga abrigarnos sin pérdida de tiempo. Con la tranquilidad de conocer bien la ruta (la hemos hecho muchas veces) continuamos hacia el oeste (derecha sin visibilidad. Un corto tramo horizontal y en ligero descenso, nos lleva al pie de un pequeño escalón rocoso que superamos en diagonal. Unos metros mas y casi nos esmorramos con una de las cruces de la cima de un solitario Puigmal (19.45 h, 2911 m). La subida ha durado 3h 45min, algo menos de lo que habíamos previsto. Estamos contentos y mas que satisfechos por haber sido capaces de llegar. También muy aliviados de que se haya acabado el esfuerzo. De las muchas veces que hemos ascendido esta montaña, esta es la mas curiosa, original y, posiblemente, solitaria. Una gozada…

No hay tiempo que perder. El reloj vuela. Pronto empezará a anochecer. Nos hacemos una fotografía y buscamos un lugar para acampar. La cumbre esta libre de nieve y tiene dos paravientos que nos irían bien. Pero descartamos esta opción por estar demasiado a la vista. Preferimos algo mas apartado, aunque esté nevado y sea algo mas incómodo. Retrocedemos sobre nuestros pasos unos metros, hasta el pie del pequeño escalón. Entonces seguimos al norte, como si fuéramos al collado d´Err. Antes de que la ladera empiece a bajar encontramos una zona mitad pedregosa, mitad nevada, estrecha, razonablemente horizontal y medio protegida por una cornisa de nieve. Teniendo en cuenta la hora, las condiciones y que hay poco para elegir, nos damos por satisfechos. Además el lugar está bastante disimulado. Difícilmente nos verán los madrugadores que mañana suban por la vía normal. Son las 20.05 h. Nos encontramos una quincena de metros por debajo de la cumbre y a unos 50 metros de distancia en dirección N-NE.

Dejamos las mochilas e iniciamos los preparativos. Primero agrandar la plataforma nevada con la pala, aplanar el suelo en lo posible y eliminar las piedras mas molestas, algo que solo conseguimos parcialmente. Después montamos la pequeña tienda. Al carecer de una estructura auto-portante su estabilidad depende de los tensores, que hay que fijar bien. El piso hace inservibles las piquetas, que utilizamos a modo de anclas de bloqueo entre las piedras, que por suerte hay de sobras.

En mas tiempo de lo habitual, pero con menos problemas de los que esperábamos, conseguimos un montaje digno que a mi me parece bastante seguro. A Encarna no tanto… Para tranquilizarla le recuerdo que la meteo anunciaba una noche serena y con viento suave. Sin sobresaltos que pongan a prueba nuestro garito… Debería haberme callado. Como si alguien hubiera oído, rompe a nevar con intensidad. En pocos instantes el suelo se vuelve blanco y la superficie de la tienda se cumbre de puntos blancos. La cara de Encarna es un poema… Diez minutos mas tarde la precipitación cesa tan bruscamente como empezó. El episodio nos deja pensativos y algo preocupados por lo que ha de venir. Pero como que nada podemos hacer, nos encogemos de hombros confiando en la fiabilidad de nuestro pequeño refugio de nylon.

El tiempo pasa volando. El día se apaga. Encarna, que tiene las manos y los pies helados, se mete en la tienda para organizarla por dentro mientras intenta entrar en calor. El habitáculo, que ya es escaso con un montaje correcto, ha quedado muy reducido al no haberlo fijado el suelo. Entrar en el mismo es como retroceder en el tiempo y volver al útero materno…

Mientras que Encarna “amuebla la casa” yo aprovecho las últimas luces del día para mejorar la sujeción de la tienda, fundir nieve y hacer algunas fotografías. Poco a poco la niebla se diluye. Aparece un cielo oscuro con un resquicio de luna y alguna tímida estrella. El paisaje es soberbio e irreal. Las montañas nevadas, iluminadas por una claridad lechosa y azulada, contrastan con la negror de los valles donde aparecen multitud de luces. Se mantiene un viento suave y helado. El frío es intenso. También reconfortante. Hacia tanto tiempo que no tenía estas sensaciones…

Abrigado con mi plumífero, con las extremidades calientes y el espíritu sobre excitado, camino unos metros hacia el norte, hasta el lugar donde la ladera se desploma hacia la Coma de l´Embut. La vista del valle y de los montes de Nuria es soberbia, familiar pero diferente. Intento hacer un fotografía.  Pero la luz es muy escasa y la imagen queda movida. Y pensar que por ahorrar 200 g dejé el pequeño trípode en el coche… Oigo a Encarna renegar y quejarse por el intenso dolor de sus manos que vuelven a entrar en calor. La consuelo diciéndole que es buena señal. Me contesta de con un gruñido. “Pobrecilla”, me digo a mi mismo, seguro que nunca imaginó que algún día se vería en una situación así...

Tras una larga espera conseguimos que el minúsculo fogón transforme la nieve en agua casi hirviente y podamos hacernos una sopa. ¡Que bien entra la condenada! Encarna ha “recuperado” las manos y está mas animada. Incluso sale de la tienda para cenar conmigo. Se ha cerrado la noche y la oscuridad es casi completa. Llego la hora de irse a dormir. Recogemos y ordenamos las cosas en el minúsculo ábside de la tienda antes de entrar en la misma. Primero ella. Después yo. Retorciéndonos como gusanos en un agujero escaso, nos metemos en los sacos de plumas y entramos en calor. Si no fuera por el piso pétreo e irregular que nos tortura la espalda, culo y cintura, se estaría de cine. La sensación de soledad y el silencio son absolutos. Sólo el rumor de las paredes de la tienda agitadas por alguna ráfaga de viento, rompe la paz del momento. No tengo sueño y hay buena cobertura. Así que llamo a mi hermano y a un amigo del trabajo. Alucinan cuando les digo donde estamos. También nos dicen que nos faltan algunos tornillos…Después ojeo un librito de poesía que nos han regalado en la estación de Querlabs. Enseguida me quedo dormido…

La noche transcurre sin mas incidencias que algunas ráfagas de viento y una escapada nocturna para “cambiar el agua de las olivas”. Cuando me despierto el sol ilumina la parte superior de la tienda, cuya superficie exterior está totalmente escarchada. El resto del agua que fundimos ayer y quedó en el pote de aluminio, está hecha un cubito. Y eso que estaba en el avance de la tienda… La noche ha tenido que ser muy fría, pero no nos hemos enterado. El único problema han sido la incomodidad del suelo…

Nos hacemos los remolones dentro del saco. Paramos la oreja pero no oímos a nadie. Aún es pronto para que la cima reciba visitas. Esperamos a que el sol ilumine bien la tienda para levantarnos y salir al exterior. Son las 9.00 h. El día es perfecto. Decidimos desayunar en la cumbre. Cogemos dos zumos, un paquete de bizcochos y subimos en diagonal hacia el sur por la ladera de losas que tenemos delante. En un par de minutos estamos en la cima, ¡pero no solos! Dos esquiadores franceses con pinta afierada nos miran con asombro. “¿De donde salen estos dos sin mochila, con las botas medio abrochadas y la comida en la mano?” parecen preguntarse. Les explicamos que hemos dormido ahí al lado. Nos felicitan por la iniciativa y se interesan por como se nos ocurrió la idea y como hemos pasado la noche. Después nos dicen que han subido desde la estación de esquí de Puigmal 2000 (Cerdanya francesa) en 1h 10 min !!! Sin comentarios…

Tras hacernos una fotografía, desayunamos y volvemos a la tienda. La desmontamos, recogemos los trastos y  preparamos las mochilas. Antes de ponernos en marcha nos tumbamos un buen rato al sol,  contemplando las montañas de Nuria desde nuestro privilegiado balcón. Posiblemente, otros en nuestra situación haría rato que estarían recorriendo las crestas nevadas del Pic del Segre, Finestrelles, etc. Pero no sentimos ni deseo ni necesidad de ello. Hemos venido a subir y dormir en el Puigmal, no a hacer la Olla de Nuria, ni nada parecido. Nos sentimos felices y satisfechos. Por hoy ya está bien. Nos cargamos el muerto a la espalda y, chino chano, bajamos tranquilamente a Nuria cruzándonos con montañeros y esquiadores que se dirigen a la cima. Para redondear el día sólo falta una buena comida. Y esto es fácil de arreglar...

La ruta en imágenes 
(Recomendamos ver como como presentación -mas calidad- . Para ello pulsar en la foto y después el botón "pantalla completa")



EniEn - Abril 2007

2 comentarios:

  1. Enveja sana (o no tan sana). Quin relat tan bonic! Gràcies

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  2. Did you κnow that many people who hаvе
    already beеn charged using a DUI are in a рosition to beat the chаrgeѕ?

    You mаy be in a pоsition tο leѕsen оr dіѕmіsѕ your
    chargе, if the аuthoritieѕ failed to follow сertain procеѕѕеs.
    Ιt reallу is signifiсant to speak with а DUI defense attoгney
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